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Exposición de brazos o piernas al frío
Es el daño a la piel y tejidos subyacentes causado por el frío extremo.
Una persona con las extremidades congeladas también puede estar supeditada a la hipotermia (disminución de la temperatura corporal). Verifique si hay hipotermia y trate primero esos síntomas.
La congelación se diferencia por la calidad dura, pálida y fría de la piel que ha estado expuesta al frío por mucho tiempo. Es probable que el área carezca de sensibilidad al tacto, aunque puede haber un dolor penetrante y agudo. A medida que el área comienza a descongelarse, la carne se torna roja y con mucho dolor.
La congelación puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero las manos, los pies, la nariz y las orejas son las más vulnerables. La recuperación puede ser completa si sólo la piel y los tejidos subyacentes han sufrido daño. Sin embargo, si los vasos sanguíneos están afectados, el daño es permanente y puede sobrevenir la gangrena, la cual puede requerir la extirpación (amputación) de la parte afectada.
Al calentarse, es común experimentar intenso dolor y hormigueo o ardor en el área afectada.
La congelación ocurre cuando la piel y los tejidos corporales se exponen a una temperatura muy fría durante un período de tiempo prolongado. Las manos, los pies, la nariz y las orejas suelen ser los más afectados.
Aunque cualquier persona expuesta al frío congelante durante un período prolongado puede sufrir congelación, las personas que estén tomando beta-bloqueadores son particularmente susceptibles, porque este tipo de medicamento disminuye el flujo de sangre hacia la piel. También son susceptibles quienes padecen de enfermedad vascular periférica (un trastorno de las arterias). Otras cosas que pueden incrementar el riesgo de congelación abarcan: el tabaquismo, el clima con viento (el cual aumenta la tasa de pérdida de calor de la piel), la diabetes, la neuropatía periférica y el fenómeno de Raynaud.
Los primeros síntomas son una sensación de hormigueo seguida de entumecimiento. Puede presentarse una sensación pulsátil o dolorosa inicial, pero posteriormente la parte afectada se torna insensible (se siente como un "tronco de madera").
La piel congelada es dura, pálida, fría e insensible. Cuando se descongela la piel, se torna roja y con dolor (congelación temprana). Con una congelación más severa, la piel puede lucir blanca e insensible (el tejido ha comenzado a congelarse).
La congelación muy severa puede provocar ampollas, gangrena (tejido ennegrecido y muerto) y daño a estructuras profundas como los tendones, los músculos, los nervios y el hueso.
1. Proteja a la persona del frío y trasládela a un lugar cálido. Quítele cualquier joya que apriete y la ropa húmeda. Busque signos de hipotermia (temperatura corporal baja) y trátelos como corresponda.
2. Si hay disponibilidad de ayuda médica inmediata, por lo regular es mejor envolver las áreas afectadas en compresas estériles (no olvide separar los dedos de las manos y de los pies afectados) y llevar a la persona hasta una sala de urgencias para que reciba mayores cuidados.
3. Si no se dispone de atención médica inmediata, se pueden aplicar los primeros auxilios para calentar a la persona. Sumerja las áreas afectadas en agua tibia (nunca caliente) o aplique paños calientes sobre las áreas afectadas de orejas, nariz o mejillas en forma repetitiva durante 20 a 30 minutos. La temperatura recomendada para el agua es de 104º a 108º F (40 a 42º C). Mantenga el agua circulando para ayudar al proceso de calentamiento. Durante el calentamiento puede presentarse dolor urente severo, hinchazón y cambios de color. El calentamiento se completa cuando la piel está suave y retorna la sensibilidad.
4. Aplique compresas secas y estériles en las áreas congeladas. Ponga compresas entre los dedos congelados para mantenerlos separados.
5. Mueva las áreas descongeladas lo menos posible.
6. La congelación nuevamente de las áreas descongeladas puede causar daño más severo. Evite que se presente una nueva congelación envolviendo las áreas descongeladas y manteniendo a la persona caliente. Si no se puede garantizar que no se produzca una nueva congelación, puede ser mejor demorar el proceso inicial de recalentamiento hasta que se logre ubicar un lugar caliente y seguro.
7. Si la congelación es extensa, bríndele a la persona bebidas calientes con el fin de reponer los líquidos perdidos.
Póngase en contacto con el profesional médico si:
Tenga presente los factores que pueden contribuir a la congelación, como el frío extremo, las ropas húmedas, los vientos fuertes y la mala circulación. Esta última puede ser causada por ropa o botas apretadas, posiciones que producen calambres, fatiga, ciertos medicamentos, consumo de alcohol y tabaco o enfermedades que afecten los vasos sanguíneos, como la diabetes.
Use ropa adecuada para temperaturas frías y proteger las áreas expuestas. En clima frío, use mitones (no guantes), capas de ropa impermeable y rompevientos, dos pares de medias, al igual que una bufanda y un sombrero que cubra las orejas (para evitar la pérdida sustancial de calor a través del cuero cabelludo).
Si espera estar expuesto al frío por un período de tiempo prolongado, no tome alcohol ni fume y consuma alimentos apropiados y descanse lo necesario.
En caso de quedar atrapado en una tormenta de nieve muy fuerte, encuentre pronto un refugio o incremente la actividad física para mantener el calor corporal.
Danzl DF. Hypothermia and frostbite. In: Marx JA, ed. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2009:chap 137.
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