Absceso intrabdominal
Un absceso intraabdominal es una cavidad infectada llena de líquido y pus dentro del área abdominal (cavidad abdominal). Puede haber más de un absceso.
Un absceso intraabdominal puede ser causado por una ruptura del apéndice, ruptura de divertículos, una infección parasitaria (Entamoeba histolítica) u otra afección.
Entre los factores de riesgo se encuentran el hecho de tener antecedentes de apendicitis, diverticulitis, úlceras perforadas o cualquier cirugía que pueda haber infectado la cavidad abdominal.
Dependiendo de la localización, los síntomas pueden abarcar:
Un conteo sanguíneo completo puede mostrar un conteo de glóbulos blancos por encima de lo normal.
Una tomografía computarizada del abdomen generalmente revela un absceso intraabdominal. Después de realizar la tomografía, se puede colocar una aguja a través de la piel dentro de la cavidad del absceso para confirmar su diagnóstico y tratarlo.
Otros exámenes pueden abarcar:
Algunas veces, puede ser necesaria una cirugía llamada laparotomía para diagnosticar la afección.
El tratamiento de los abscesos intraabdominales requiere terapia antibiótica intravenosa y drenaje. El drenaje implica introducir una aguja a través de la piel hasta el absceso, usualmente con la guía de rayos-X. El tubo de drenaje se deja puesto por días o semanas hasta que se desaparezca el absceso.
En ocasiones, los abscesos no se pueden drenar en forma segura de esta manera. En tales casos, se debe realizar una cirugía bajo anestesia general (el paciente inconsciente y sin dolor). Se hace una incisión en el vientre (abdomen) y luego se drena y limpia el absceso. El tubo de drenaje se deja en la cavidad del absceso y permanece allí hasta que la infección desaparezca.
Siempre es importante identificar y tratar la causa del absceso.
El pronóstico depende de la causa original del absceso y del grado de infección que éste presenta. Por lo general, el drenaje es eficaz para tratar abscesos intraabdominales que no se han diseminado.
Las complicaciones comprenden:
Consulte con el médico si presenta dolor abdominal grave, fiebre, náuseas, vómitos o cambios en las deposiciones.
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