La hepatitis aguda no necesita un tratamiento diferente al monitoreo cuidadoso de la función hepática, lo cual implica exámenes de sangre. En el raro caso en que usted desarrolle insuficiencia hepática, se lo debe monitorear en un hospital hasta que se recupere o hasta que sea necesario un trasplante de hígado. El trasplante es la única cura en algunos casos de insuficiencia hepática.
El daño hepático le dificulta al hígado la descomposición de las proteínas, así que reduzca su ingesta. Usted tomará medicamentos para limitar la producción de proteínas por parte de las bacterias en el cuerpo.
Los pacientes con hepatitis crónica se tratan con antivirales. La hepatitis B no se puede curar, pero estos medicamentos pueden ayudar a disminuir la infección. El transplante de hígado se utiliza para tratar la enfermedad hepática por hepatitis B crónica terminal.
Para obtener mayor información acerca del tratamiento, ver el artículo enfermedad hepática.
La enfermedad aguda generalmente desaparece después de 2 o 3 semanas y el hígado vuelve a la normalidad al cabo de 4 a 6 meses en casi todos los pacientes infectados.
Algunas personas desarrollan hepatitis crónica. Las personas que tienen hepatitis B crónica siguen siendo contagiosas y se las considera portadoras de la enfermedad, incluso si no tienen ningún síntoma.
La hepatitis B es mortal en aproximadamente el 1% de los casos.
Existe una tasa de carcinoma hepatocelular más alta en aquellas personas que han tenido hepatitis B que en la población general.
Otras complicaciones pueden abarcar:
Consulte con el médico si:
Dienstag JL. Hepatitis B virus infection. N Engl J Med. 2008;359:1486-1500.
Jou JH, Muir AJ. In the clinic. Hepatitis C. Ann Intern Med. 2008;148:ITC6-1-ITC6-16.