Hepatitis no A o no B
No existe cura para la hepatitis C. Algunos pacientes con este tipo de hepatitis se benefician de un tratamiento con interferón alfa o una combinación de interferón alfa y ribavirina.
El interferón alfa se administra en inyección justo por debajo de la piel y tiene muchos efectos secundarios, incluyendo sÃntomas similares a la gripe, dolor de cabeza, fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, depresión y adelgazamiento del cabello. El tratamiento con interferón alfa también puede interferir con la producción de glóbulos blancos y plaquetas.
La ribavirina es una cápsula que se toma dos veces al dÃa y cuyos mayores efectos secundarios son anemia severa (conteo bajo de glóbulos rojos) y defectos congénitos, por lo que las mujeres deben evitar el embarazo durante el tratamiento y durante los 6 meses posteriores a éste.
Recientemente, se introdujo una versión de interferón alfa (interferón alfa pegilado) con una vida media más larga, lo que significa que las inyecciones se toman semanalmente, en lugar de tres veces a la semana como se hace con el interferón alfa estándar. El interferón alfa pegilado y la ribavirina llevan a que se presente una respuesta sostenida en aproximadamente el 50% de los pacientes.
Una respuesta sostenida indica que el paciente permanece libre del virus de la hepatitis C 6 meses después de suspender la terapia. Aproximadamente el 40% de los pacientes con infección genotipo 1 responderán al tratamiento.
Se recomienda el reposo durante la fase aguda de la enfermedad cuando los sÃntomas son más severos. Todas las personas con hepatitis C deben recibir la vacuna contra la hepatitis A y B.
Las personas con hepatitis C deben tener cuidado de no tomar vitaminas, suplementos nutricionales ni medicamentos nuevos que no requieran prescripción médica sin antes haberlo consultado con el médico. Asimismo, deben evitar cualquier sustancia tóxica para el hÃgado (hepatotóxica), incluyendo el alcohol, ya que incluso cantidades moderadas de éste aceleran la progresión de la hepatitis C y reducen la efectividad del tratamiento.
El estrés causado por la enfermedad a menudo se puede superar con la vinculación del paciente a un grupo de apoyo en el cual los miembros comparten experiencias y problemas comunes. Ver recursos para la enfermedad hepática .
La hepatitis C es una de las causas más comunes de enfermedad hepática crónica en los Estados Unidos en la actualidad. Al menos el 80% de los pacientes con hepatitis C aguda desarrollan finalmente infección hepática crónica y entre un 20% y un 30% desarrollan cirrosis. Del 1% al 5% de los pacientes pueden desarrollar cáncer hepático. En este momento, la hepatitis C es la causa número 1 de trasplante de hÃgado en los Estados Unidos.
Se debe buscar asistencia médica si aparecen sÃntomas de hepatitis o si la persona cree que ha estado expuesta al virus de la hepatitis C.
Rocca LG. Management of patients with hepatitis C in a community setting: diagnosis, discussions and decisions to treat. Ann Fam Med . 2004; 2(2): 116-124.
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