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Diabetes tipo 2 - Toda la información

Nombres alternativos

Diabetes de tipo 2; Diabetes no insulinodependiente

Definición:

La diabetes tipo 2 es una enfermedad que dura toda la vida, caracterizada por altos niveles de azúcar en la sangre. Se presenta cuando el cuerpo no responde correctamente a la insulina, una hormona secretada por el páncreas. La diabetes tipo 2 es la forma más común de esta enfermedad.

Ver también:

Causas, incidencia y factores de riesgo:

La diabetes es causada por un problema en la forma en que el cuerpo produce o utiliza la insulina. La insulina es necesaria para mover la glucosa (azúcar en la sangre) hasta las células, donde ésta se usa como fuente de energía.

Si la glucosa no entra en las células, el cuerpo no puede utilizarla para producir energía. Entonces queda demasiada glucosa en la sangre, lo que causa los síntomas de la diabetes.

Existen varios tipos de diabetes. Este artículo se centra en la diabetes tipo 2, que generalmente es acompañada por obesidad y resistencia a la insulina.

Resistencia a la insulina significa que la insulina producida por el páncreas no puede entrar en las células grasas y musculares para producir energía. Dado que las células no están recibiendo la insulina que necesitan, el páncreas produce cada vez más. Con el tiempo, se acumulan niveles anormalmente altos de azúcar en la sangre, una situación llamada hiperglucemia. Muchas personas con resistencia a la insulina tienen hiperglucemia y niveles altos de insulina en la sangre al mismo tiempo. Las personas con sobrepeso tienen mayor riesgo de padecer resistencia a la insulina porque la grasa interfiere con la capacidad del cuerpo de usarla.

Por lo general, la diabetes tipo 2 se desarrolla gradualmente. La mayoría de las personas con esta enfermedad tienen sobrepeso en el momento del diagnóstico. Sin embargo, la diabetes tipo 2 puede presentarse también en personas delgadas, especialmente en los ancianos.

Los antecedentes familiares y la genética juegan un papel importante en la diabetes tipo 2. Un bajo nivel de actividad, una dieta deficiente y el peso excesivo (especialmente alrededor de la cintura) aumentan significativamente el riesgo de desarrollar este tipo de diabetes.

Entre otros factores de riesgo están los siguientes:

  • Raza/etnia (las poblaciones de afroamericanos, hispanoamericanos e indígenas americanos tienen altos índices de diabetes)
  • Edad superior a 45 años
  • Intolerancia a la glucosa identificada previamente por el médico
  • Presión arterial alta
  • Colesterol HDL de menos de 35 mg/dL o niveles de triglicéridos superiores a 250 mg/dL
  • Antecedentes de diabetes gestacional

Síntomas:

Con frecuencia, las personas con diabetes tipo 2 no presentan síntoma alguno. En caso de presentarse síntomas, éstos pueden ser:

Signos y exámenes:

La diabetes tipo 2 se diagnostica con los siguientes exámenes de sangre:

  • Nivel de glucosa en la sangre en ayunas: se diagnostica diabetes si el resultado es mayor de 126 mg/dL en dos oportunidades.
  • Nivel de glucosa en la sangre aleatoria (sin ayunar): se sospecha la existencia de diabetes si los niveles son superiores a 200 mg/dL y están acompañados por los síntomas típicos de aumento de sed, micción y fatiga. (Este examen se debe confirmar con una prueba de glucemia en ayunas).
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral: se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa es superior a 200 mg/dL luego de 2 horas.

Tratamiento:

Los primeros objetivos son eliminar los síntomas y estabilizar los niveles de glucosa en la sangre. Los objetivos permanentes son prolongar la vida y prevenir complicaciones a largo plazo. El tratamiento principal para la diabetes de tipo 2 es el ejercicio y la dieta.

SE RECOMIENDA APRENDER ESTAS HABILIDADES

Se deben aprender habilidades básicas para el manejo de la diabetes, las cuales ayudarán a evitar complicaciones y la necesidad de atención médica. Entre estas habilidades se encuentran:

  • Cómo evaluar y registrar la glucosa en la sangre (véase control de la glucosa en la sangre)
  • Qué comer y cuándo
  • Cómo tomar los medicamentos (si están indicados)
  • Cómo reconocer y tratar los niveles altos y bajos de azúcar en la sangre
  • Cómo manejar los días en que se está enfermo
  • Dónde comprar los suministros para la diabetes y cómo almacenarlos

Aprender las habilidades básicas puede tomar varios meses. Siempre debe seguir aprendiendo sobre la enfermedad y sus complicaciones, al igual que la forma de controlar y convivir con ella. Con el paso del tiempo, se recomienda mantenerse al día sobre los nuevos estudios y tratamientos.

AUTOEXAMEN

El autoexamen regular del azúcar en la sangre indica qué tan bien está funcionando la combinación de dieta, ejercicios y medicación. Las pruebas se realizan generalmente antes de las comidas y a la hora de acostarse. Puede ser necesario hacerse pruebas más frecuentes si está enfermo o bajo estrés.

Un dispositivo denominado glucómetro puede dar una lectura exacta del azúcar en la sangre. Hay varios tipos de dispositivos. Generalmente, se pincha el dedo con una pequeña aguja (una lanceta) haciendo salir una pequeña gota de sangre. Ésta se pone en una tira reactiva, que a su vez se pone en el dispositivo. Los resultados están disponibles en 30 a 45 segundos.

Un médico o un educador en diabetes ayudará a programar un horario adecuado para hacerse las pruebas. También se le enseñará cómo responder ante los diferentes valores de glucosa que obtiene al hacerse el autoexamen.

Los resultados de la prueba se pueden usar para hacer ajustes en las comidas, la actividad física o los medicamentos con el fin mantener los niveles de azúcar dentro de los límites apropiados. Las pruebas dan información valiosa al médico e identifican el alto o bajo nivel de azúcar en la sangre antes de que se presenten problemas graves.

Llevar un registro exacto de los resultados de las pruebas le ayudará a la persona y a su médico a planificar la mejor manera de controlar su diabetes.

CONTROL DE LA DIETA Y DEL PESO

La planificación de comidas consiste en elegir alimentos saludables y en comer la cantidad adecuada, a la hora adecuada. Se recomienda trabajar en colaboración con el médico para aprender qué cantidades de grasa, proteína y carbohidratos necesita en la dieta. Es necesario que los planes específicos de comidas se adapten a los hábitos y preferencias personales.

Es importante controlar el peso y comer una dieta bien balanceada. Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden dejar de tomar medicamentos después de una pérdida de peso intencional, aunque la diabetes sigue estando presente. Un dietista certificado puede ser de ayuda para determinar las necesidades dietarias específicas. Ver: dieta para la diabetes.

ACTIVIDAD FÍSICA REGULAR

Hacer ejercicio en forma regular es importante para todas las personas, pero especialmente si la persona tiene diabetes. El ejercicio regular ayuda a controlar la cantidad de glucosa en la sangre y también ayuda a quemar el exceso de calorías y grasa para que la persona pueda controlar el peso.

El ejercicio beneficia la salud en general, mejorando el flujo sanguíneo y la presión arterial. Disminuye la resistencia a la insulina incluso sin pérdida de peso. El ejercicio también aumenta el nivel de energía del cuerpo, baja la tensión y mejora la capacidad para manejar el estrés.

Información que se debe tener en cuenta al momento de iniciar un programa de ejercicios:

  • Hablar con su médico antes de iniciar un programa de ejercicios.
  • Escoger una actividad física que se disfrute y que sea apropiada para el estado físico actual.
  • Hacer ejercicios diariamente y, de ser posible, a la misma hora.
  • Revisar en casa los niveles de azúcar en la sangre antes y después de hacer ejercicio.
  • Llevar alimentos que contengan un carbohidrato de rápida acción, en caso de que los niveles de glucosa en la sangre bajen demasiado durante o después del ejercicio.
  • Portar una tarjeta de identificación como diabético y un teléfono celular o monedas para hacer una llamada en caso de emergencia
  • Tomar abundante líquido que no contenga azúcar antes, durante y después del ejercicio.
  • Los cambios en la intensidad o duración de los ejercicios pueden requerir una modificación en la dieta o la medicación para mantener los niveles de glucosa dentro de los límites apropiados.

MEDICAMENTOS

Cuando la dieta y el ejercicio no logran mantener niveles normales o casi normales de glucosa en la sangre, el médico puede recetar medicamentos. Algunos de los medicamentos más comunes se enumeran abajo y se toman por vía oral.

  • Sulfonilureas orales (como glimepirida, gliburida y tolazamida): funcionan estimulando al páncreas para que produzca más insulina.
  • Biguanidas (metformina): actúan ordenándole al hígado que disminuya la producción de glucosa, lo cual incrementa los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo.
  • Inhibidores de la alfa-glucosidasa (como, acarbosa): disminuyen la absorción de carbohidratos en el tracto intestinal y, por lo tanto, disminuyen los niveles de glucosa luego de las comidas.
  • Tiazolidinedionas (como, rosiglitazona): ayuda a la insulina a trabajar mejor en las células. En esencia, aumentan la sensibilidad de la célula (respuesta) a la insulina. La rosiglitazona puede aumentar el riesgo de problemas cardíacos, por lo que se recomienda consultar con el médico.
  • Meglitinidas (que incluyen repaglinida y nateglinida): estimulan al páncreas para producir más insulina en respuesta a la cantidad de glucosa presente en la sangre.

Si el paciente continúa con un control deficiente de la glucosa en la sangre a pesar de los cambios en el estilo de vida y de tomar medicamentos orales, el médico le recetará insulina. También es posible que la recete si el paciente ha tenido una reacción adversa a otros medicamentos. La insulina se debe inyectar debajo de la piel utilizando una jeringa y no se puede administrar por vía oral.

Las preparaciones de insulina se diferencian en la rapidez con la que comienzan a actuar y en el tiempo que dura su efecto. El médico determinará el tipo apropiado de insulina y le dirá a qué hora del día aplicársela.

Más de un tipo se puede mezclar con otro en una inyección para lograr el mejor control de la glucosa en la sangre. Generalmente se necesitan inyecciones de una a cuatro veces al día. El médico o el educador en diabetes le mostrará cómo inyectársela.

EL CUIDADO DE LOS PIES

Las personas con diabetes son muy propensas a los problemas en los pies. La diabetes puede causar daños en los nervios, lo cual significa que la persona puede no sentir una herida en el pie hasta que aparezca una infección o una llaga grande. La diabetes también puede dañar los vasos sanguíneos, lo cual hace más difícil para el cuerpo combatir las infecciones.

Para prevenir las lesiones en los pies, una persona con diabetes debe adoptar una rutina diaria de revisión y cuidado de los pies que consiste en lo siguiente:

  • Revisarse los pies cada día e informar de cualquier úlcera, cambio o signo de infección.
  • Lavarse los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave, y luego secarlos muy bien.
  • Suavizar la piel seca con una loción o con vaselina.
  • Protegerse los pies con zapatos cómodos, que ajusten bien.
  • Ejercitarse a diario para promover una buena circulación.
  • Visitar a un podiatra para que identifique problemas en los pies o para que extirpe callos o callosidades en los mismos.
  • Quitarse los zapatos y las medias durante la visita al médico y recordarle que los examine.
  • Dejar de fumar, pues el consumo de tabaco empeora el flujo de sangre a los pies.

CUIDADO CONTINUO

Una persona con diabetes de tipo 2 debe visitar al médico especialista en diabetes cada 3 meses. Un examen completo incluye:

  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c): es un promedio trimestral del nivel de glucosa en la sangre. Esta prueba mide cuánta glucosa se ha estado adhiriendo a los glóbulos rojos y a otras células. Un nivel alto de HbA1c es un indicador de riesgo de sufrir complicaciones a largo plazo. Actualmente, la Asociación Estadounidense para la Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) recomienda un nivel de HbA1c menor a 7% para protegerse de complicaciones. Esta prueba se debe realizar cada tres meses
  • Control de la presión arterial
  • Examen de pies y piel
  • Oftalmoscopia
  • Examen neurológico

Las siguientes evaluaciones se deben llevar a cabo al menos una vez al año:

  • Microalbúmina aleatoria (análisis de orina para detectar proteínas)
  • BUN y creatinina sérica
  • Colesterol, HDL y triglicéridos en suero
  • ECG
  • Examen de la retina dilatada

Grupos de apoyo:

Para obtener información adicional, ver recursos para la diabetes.

Expectativas (pronóstico):

Se pueden reducir los riesgos de complicaciones a largo plazo debido a la diabetes. Si se controla la glucosa en la sangre y la presión arterial, se puede reducir el riesgo de muerte, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones. La reducción de HbA1c incluso al 1% puede disminuir el riesgo de complicaciones en un 25%.

Complicaciones:

Entre las complicaciones de emergencia se encuentra el coma diabético.

Las complicaciones a largo plazo, entre otras, son:

Situaciones que requieren asistencia médica:

Se debe acudir al médico inmediatamente si se presenta:

Estos síntomas pueden progresar rápidamente a condiciones de emergencia tales como: convulsiones, pérdida del conocimiento o coma hipoglicémico.

Prevención:

Toda persona mayor de 45 años debe realizarse un examen de glucosa en sangre al menos cada tres años. Se debe realizar el examen a una edad más temprana y con más frecuencia si la persona presenta algún riesgo en particular de diabetes.

Se recomienda mantener un peso corporal saludable y un estilo de vida activo para ayudar a prevenir el comienzo de la diabetes tipo 2.

  • Fecha de revisión: 5/22/2007
  • Versión en inglés revisada por:Updated by: A.D.A.M. Editorial Team: Greg Juhn, M.T.P.W., David R. Eltz, Kelli A. Stacy. Previously reviewed by Nikheel S. Kolatkar, MD, Clinical and Research Fellow, Division of Endocrinology, Diabetes, and Hypertension, Brigham and Women's Hospital, Harvard Medical School, Boston, MA. Review provided by VeriMed Healthcare Network. (1/23/2006)
  • Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc

Referencias

Psaty BM, Furberg CD. Rosiglitazone and Cardiovascular Risk. N Engl J Med. 2007 May 21; [Epub ahead of print].

Rao G. Insulin resistance syndrome. Am Fam Physician. 2001 Mar 15;63(6):1159-63, 1165-6.

Watson S, Miller K. Encyclopedia of the Human Body: The Endocrine System. Westport, CT: Greenwood Publishing, 2004.

Larson PR, Kronenberg HM, Melmed S, et al. Williams Textbook of Endocrinology. 10th ed. St. Louis, MO: WB Saunders; 2003.

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