El objetivo del tratamiento es controlar las afecciones que pueden elevar los niveles de triglicéridos, tales como la obesidad, el hipotiroidismo y la diabetes.
Es posible que el médico le pida a los pacientes suspender el consumo de alcohol. De igual manera, se debe discutir con el médico el uso de pastillas anticonceptivas, debido a que algunas de ellas pueden elevar los niveles de triglicéridos.
El tratamiento también implica evitar el exceso de calorías y alimentos ricos en grasas saturadas y carbohidratos.
Si los altos niveles de triglicéridos persisten a pesar de los cambios en la dieta, se pueden necesitar medicamentos. El ácido nicotínico y el gemfibrozilo han demostrado que bajan los niveles de triglicéridos en personas con esta afección.
Las personas que padecen esta afección presentan un mayor riesgo de arteriopatía coronaria y de pancreatitis.
La pérdida de peso y el control de la diabetes ayudan a mejorar el pronóstico.