La infección ósea puede ser causada por bacterias o por hongos.
En los niños, por lo general, se afectan generalmente los huesos largos, mientras que en los adultos se afectan más comúnmente los pies, los huesos de la columna (vértebras) y las caderas (pelvis).
Los factores de riesgo son traumatismo reciente, diabetes, hemodiálisis, riego sanguíneo deficiente y drogadicción intravenosa. Las personas que se han sometido a una extirpación de bazo también se encuentran en alto riesgo de padecer esta enfermedad.
Otros síntomas que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
Un examen físico muestra sensibilidad ósea y posiblemente hinchazón y enrojecimiento.
Los exámenes pueden ser:
El objetivo del tratamiento es eliminar la infección y prevenir su empeoramiento.
Se suministran antibióticos para destruir las bacterias que están causando la infección. A usted le pueden suministrar más de un antibiótico a la vez. Con frecuencia, éstos se administran a través de una vía intravenosa (es decir, a través de una vena) en lugar de hacerlo por vía oral. Los antibióticos se toman durante al menos 4 a 6 semanas y algunas veces por más tiempo.
Se puede necesitar cirugía para extirpar el tejido óseo muerto si usted tiene una infección que no desaparece. Si hay placas metálicas cerca de la infección, se pueden retirar. El espacio abierto que deja dicho tejido óseo removido puede llenarse con injerto óseo o material de relleno que estimule el crecimiento de tejido óseo nuevo.
La infección producida por una prótesis ortopédica puede requerir el retiro quirúrgico de la prótesis y del tejido infectado alrededor del área. En la misma operación, se puede implantar una nueva prótesis o postergarse hasta que la infección haya desaparecido.
Si el paciente tiene diabetes, necesitará estar bien controlado. Si hay problemas con el riego sanguíneo, se puede necesitar cirugía para mejorar el flujo de sangre.
El pronóstico de la osteomielitis aguda generalmente es bueno cuando se recibe tratamiento.
El pronóstico es desalentador en el caso de la osteomielitis prolongada (crónica), incluso con cirugía. Es posible que se requiera una amputación, especialmente en diabéticos u otros pacientes con circulación sanguínea deficiente.
El pronóstico es reservado en aquellas personas que tienen una infección por una prótesis.
Cuando el hueso está infectado, se produce pus dentro del mismo, lo cual puede causar un absceso. Dicho absceso priva al hueso de su riego sanguíneo. El riego sanguíneo perdido puede ocasionar una complicación llamada osteomielitis crónica. Esta infección crónica puede causar síntomas que aparecen y desaparecen por años.
Otras complicaciones abarcan:
Consulte con el médico si desarrolla síntomas de osteomielitis o si tiene osteomielitis y los síntomas continúan a pesar del tratamiento.
El tratamiento inmediato y completo de las infecciones puede servir. Las personas en alto riesgo deben consultar al médico inmediatamente si presentan signos de una infección en cualquier parte del cuerpo.
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