Riñones quísticos; Riñones poliquísticos; Enfermedad renal poliquística autosómica dominante
El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y prevenir las complicaciones. La hipertensión arterial puede ser difícil de controlar, pero su control es el aspecto más importante del tratamiento.
Los tratamientos pueden abarcar:
Cualquier infección urinaria se debe tratar oportunamente con los antibióticos apropiados.
Es posible que los quistes que son dolorosos, que estén infectados, que estén sangrando o causen obstrucción necesiten ser drenados. (Por lo general hay demasiados quistes como para hacer de su extirpación una alternativa factible).
Es probable que se requiera la extirpación quirúrgica de uno o ambos riñones. El tratamiento de la enfermedad renal en estado terminal puede incluir diálisis o trasplante de riñón.
El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar vinculándose a un grupo de apoyo, donde los miembros comparten experiencias y problemas en común.
La enfermedad empeora en forma lenta, ocasionando insuficiencia renal en estado terminal. También está asociada con enfermedad hepática, incluyendo infección de quistes en el hígado.
El tratamiento médico puede brindar alivio a los síntomas por muchos años.
La ausencia de enfermedad sistémica o de enfermedad autoinmunitaria hace que las personas con poliquistosis renal sean buenos candidatos para un trasplante de riñón.
Se debe consultar con el médico si los síntomas indican que puede estar presente la poliquistosis renal.
Asimismo, se debe consultar si hay antecedentes familiares de esta enfermedad o trastornos asociados y se planea tener hijos. Igualmente, se puede ofrecer asesoría genética.