Anemia aplásica adquirida; Anemia aplásica de tipo secundario
En la anemia aplásica secundaria, es vital que se elimine el agente causal. En algunos casos, puede llevar a la recuperación.
Los casos leves de anemia aplásica se pueden tratar con cuidados complementarios o pueden no requerir tratamiento. Las transfusiones de sangre y de plaquetas ayudarán a corregir los conteos sanguíneos anormales y alivian algunos de los síntomas en los casos moderados.
La anemia aplásica grave, que causa conteos muy bajos de células sanguíneas, es una afección potencialmente mortal. Los pacientes más jóvenes con un caso grave de la enfermedad necesitarán un trasplante de médula ósea. Los pacientes mayores o aquellos que no tienen un donante de médula ósea compatible se pueden tratar con medicamentos que inhiben el sistema inmunitario, como globulina antitimocítica (ATG, por sus siglas en inglés), tracolimus o ciclosporina.
La ATG contiene anticuerpos producidos en caballos o conejos contra un tipo de glóbulos blancos en humanos llamados células T y se utiliza para inhibir el sistema inmunitario del cuerpo, permitiendo que la médula ósea comience a generar células sanguíneas de nuevo. Asimismo, se pueden usar otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario, como ciclosporina, tracolimus y ciclofosfamida (Citoxan). Igualmente se han utilizado corticosteroides y andrógenos.
La afección generalmente empeora a menos que se elimine la causa o se trate la enfermedad.
La anemia aplásica severa sin tratamiento por lo general empeora, llevando finalmente a la muerte. Las formas leves y moderadas de la enfermedad pueden ser más lentas.
El trasplante de médula ósea ha sido exitoso en pacientes jóvenes con una tasa de supervivencia a largo plazo de alrededor del 80%. Las personas mayores tienen una tasa de supervivencia del 40 al 70% después de un trasplante.
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