Fiebre de Malta; Fiebre ondulante; Fiebre de Chipre; Fiebre de Gibraltar
Es una enfermedad infecciosa causada por el contacto con animales portadores de una bacteria llamada Brucella.
La bacteria Brucella infecta al ganado vacuno, las cabras, los camellos, los perros y los cerdos. La bacteria se puede diseminar a los humanos si la persona entra en contacto con carne infectada o la placenta de animales infectados o si la persona bebe leche o come queso sin pasteurizar.
La brucelosis no es común en los Estados Unidos, excepto en los estados occidentales.
En los Estados Unidos, ocurren entre 100 y 200 casos de brucelosis cada año. Las personas que desempeñan trabajos que requieren el contacto frecuente con animales o carne, como los trabajadores de los mataderos, los granjeros y los veterinarios, están en alto riesgo.
La brucelosis aguda puede comenzar con síntomas seudogripales leves o síntomas como:
Clásicamente, los picos de la fiebre ocurren cada tarde a niveles aproximados de 104° (40° C). La fiebre "ondulante" deriva su nombre de este tipo de fiebre con altibajos.
Los síntomas adicionales que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
La enfermedad puede ser crónica y persistir por años.
Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
Los antibióticos se utilizan para tratar y prevenir la reaparición de la infección. En caso de haber complicaciones, puede ser necesario utilizar una terapia más prolongada.
La infección puede reaparecer y los síntomas pueden persistir durante años. La reactivación se puede presentar después de un largo período de tiempo, como sucede con la tuberculosis.
Se debe acudir al médico si se desarrollan síntomas de brucelosis e igualmente, si los síntomas empeoran, si no mejoran con el tratamiento o si se desarrollan nuevos síntomas.
La medida preventiva más importante es tomar y comer quesos y leche únicamente pasteurizados. Las personas que manipulan carne deben utilizar lentes y ropas protectoras y proteger cualquier herida en la piel de una infección. La detección de animales infectados permite el control del origen de la infección. Existen vacunas para el ganado, pero no para los seres humanos.