El objetivo del tratamiento es eliminar los gusanos utilizando medicamentos antiparasitarios, como ivermectina, albendazol o tiabendazol.
Se espera una recuperación completa con erradicación de los parásitos mediante un tratamiento adecuado, aunque en ocasiones es necesario repetirlo.
Las infecciones que se diseminan ampliamente con frecuencia tienen un mal pronóstico, especialmente en pacientes inmunocomprometidos.
Se debe buscar asistencia médica si se presentan síntomas de estrongiloidiasis.