Convulsión simple; Convulsión Jacksoniana; Convulsión (focal) parcial
En el momento en que alguien presente una convulsión por primera vez, debe ser llevado al servicio de emergencias, ya que puede haber una afección subyacente grave que deba recibir tratamiento. Las medidas de primeros auxilios deben ser administradas de manera apropiada y abarcan el hecho de proteger a la persona de una lesión durante la convulsión, prevenir la broncoaspiración con vómitos o moco, mantener las vías respiratorias permeables y ayudar con la respiración.
El tratamiento de las causas puede detener las convulsiones y puede incluir el uso de medicamentos, la reparación quirúrgica de los tumores o lesiones cerebrales u otros tratamientos.
Una convulsión aislada con una causa desencadenante obvia y que se puede evitar, como la fiebre o las reacciones tóxicas, se trata mediante la eliminación o el manejo del factor precipitante.
Es posible que una convulsión aislada no requiera tratamiento. Los hallazgos en una IRM o en un EEG pueden determinar la probabilidad de recaídas de las convulsiones y puede ayudar a determinar la necesidad de un tratamiento continuo, por ejemplo, con anticonvulsivos (medicamentos contra las convulsiones). La respuesta a estos medicamentos varía y es probable que tanto el medicamento como la dosis se tengan que ajustar repetidamente.
Las convulsiones múltiples y repetitivas generalmente se tratan con medicamentos anticonvulsivos, como fenitoína o carbamazepina, para uso preventivo a largo plazo. El seguimiento involucra una revisión de la necesidad de medicamentos y el control de los efectos secundarios de los mismos. Es posible que sea necesario continuar la administración de los medicamentos indefinidamente.
Algunos pacientes con convulsiones difíciles de tratar pueden responder a un estimulador del nervio vago, un dispositivo que estimula a un nervio en el tórax y reduce el número de convulsiones. Otros pacientes pueden responder a la cirugía de extirpación de las células cerebrales anormales responsables de causar las convulsiones.
A algunos pacientes con convulsiones que pudieran ocasionar pérdida del control motor o pérdida del conocimiento se les recomienda no conducir, no nadar solos y no vincularse a ninguna actividad durante la cual una convulsión pudiera ponerlos en peligro a ellos mismos y a otros.
Podría ser necesario que el paciente usara placas o tarjetas informativas (como la identificación de alerta médica Medic Alert) que ayuden a la obtención de tratamiento médico rápido en caso de presentarse una convulsión.
El pronóstico está ampliamente determinado por la causa subyacente de las convulsiones focales. Los pacientes que presentan convulsiones recurrentes que no se deben a una afección temporal (por ejemplo, un efecto secundario de un medicamento o una infección) padecen una afección crónica llamada epilepsia.
Las convulsiones que se presentan solas o en un grupo estrechamente asociado, generalmente son desencadenadas por una afección aguda como una lesión cerebral y se pueden presentar como un incidente aislado o se pueden desarrollar dentro de un trastorno convulsivo crónico. Las convulsiones que ocurren dentro de las primeras dos semanas de una lesión cerebral no necesariamente significan que se desarrollará un trastorno convulsivo crónico. Los hallazgos en un EEG y en IRM pueden ayudar a determinar si es probable o no que la afección se vuelva crónica.
La muerte o el daño cerebral permanente debido a las convulsiones son poco comunes, pero cualquiera de estas dos posibilidades puede ocurrir si la convulsión es prolongada o si se presentan muchas convulsiones en intervalos cortos (estado epiléptico).
Si la convulsión se presenta mientras la persona está conduciendo u operando un equipo peligroso, se puede desencadenar una lesión seria. Es por esto que dichas actividades pueden restringirse en personas con trastornos convulsivos mal controlados.
Sin embargo, es posible que las convulsiones poco frecuentes no necesiten restricciones severas en el estilo de vida. De hecho, no es necesario restringir las actividades en el trabajo, la escuela y la recreación, pero se deben tomar precauciones para disminuir el riesgo de que ocurra una convulsión.
Se recomienda llamar al número local de emergencia (como el 911 en los Estados Unidos) si las convulsiones se presentan por primera vez o la convulsión se presenta en alguien sin el brazalete de identificación (instrucciones que explican qué se debe hacer). En el caso de alguien que haya presentado convulsiones antes, se debe llamar a una ambulancia por cualquiera de las siguientes situaciones:
Se debe buscar asistencia médica si se presenta cualquier síntoma nuevo, incluyendo posibles efectos secundarios de los medicamentos:
Goetz, CG. Textbook of Clinical Neurology. 2nd ed. St. Louis, Mo: WB Saunders; 2003.
Marx J. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 5th ed. St. Louis, Mo: Mosby; 2002.
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