Los síntomas dependen de la localización del sangrado en el cerebro y de la magnitud del daño. Los síntomas se presentan más comúnmente en forma repentina, sin advertencia, y con frecuencia durante actividad. Hay una rápida pérdida de funciones en un lado del cuerpo.
Los síntomas pueden ser similares a los que resultan de un accidente cerebrovascular y pueden abarcar:
Un examen neurológico puede mostrar signos de aumento de la presión en el cerebro, como inflamación del nervio óptico o cambios en el movimiento ocular. El médico revisará los reflejos y el movimiento para ver si ha habido algún tipo de cambios en la función cerebral, los cuales pueden ayudar a revelar la localización del problema dentro del cerebro.
Con el fin de clasificar la hemorragia como una hemorragia hipertensiva, la persona tiene que tener algunos antecedentes de presión arterial alta. A menudo, la presión arterial aún es muy alta cuando se examina el paciente. Otros exámenes pueden mostrar otros signos de presión arterial alta, como vasos sanguíneos anómalos en los ojos o problemas con la función renal.
Los exámenes para determinar la cantidad y causa del sangrado comprenden:
Sin embargo, se necesita una imagen del cerebro para comprobar si la afección se debe a una hemorragia intracerebral. Esto se puede hacer con una:
Zivin JA. Hemorrhagic cerebrovascular disease. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 432.
Goldstein LB. Prevention and management of stroke. In: Libby P, Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, eds. Libby: Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 8th ed. Saunders;2007:chap 58.