Loxia; Cuello torcido
El tratamiento de la tortícolis congénita implica estirar el músculo del cuello acortado. En lactantes y niños pequeños se realizan estiramientos y posicionamientos pasivos. Tales tratamientos a menudo son eficaces, especialmente si se inician dentro de los tres meses posteriores al nacimiento.
La cirugía para corregir el músculo del cuello se puede hacer en la edad preescolar, en caso de que otros métodos de tratamiento fallen.
La tortícolis adquirida se trata identificando la causa subyacente del trastorno. La aplicación de calor, la tracción de la columna cervical y los masajes pueden ayudar a aliviar el dolor de cuello y de cabeza. Los ejercicios de estiramiento y la utilización de un collarín pueden ayudar con los espasmos musculares.
Los medicamentos empleados para tratar esta afección incluyen un fármaco anticolinérgico llamado baclofeno. La inyección de la toxina botulínica puede aliviar temporalmente la tortícolis, pero generalmente se requiere repetir las inyecciones cada tres meses. La cirugía se utiliza en muy pocas ocasiones.
Puede ser más fácil corregir esta afección en bebés y niños. Si la afección se vuelve crónica, se pueden presentar entumecimiento y hormigueo a medida que las raíces de los nervios resultan comprimidas en el cuello. Las inyecciones de la toxina botulínica a menudo brindan alivio sustancial.
Las complicaciones pueden abarcar:
Se debe consultar al médico si los síntomas no mejoran con el tratamiento o si se desarrollan nuevos síntomas.
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