Accidente cerebrovascular hemorrágico

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Accidente cerebrovascular hemorrágico

Definición:

Un accidente cerebrovascular hemorrágico implica el sangrado dentro del cerebro, lo que daña el tejido cerebral adyacente. Ver también:

Nombres alternativos:

Sangrado cerebral; Hemorragia cerebral; Derrame cerebral hemorrágico; Sangrado en el cerebro

Causas, incidencia y factores de riesgo:

El accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro. El cerebro es muy sensible al sangrado y el daño se puede presentar con mucha rapidez, ya sea por la presencia de la sangre en sí o debido a que el líquido aumenta la presión en el cerebro y lo lesiona al comprimirlo contra el cráneo.

La hemorragia irrita los tejidos cerebrales causando inflamación . Los tejidos circundantes del cerebro se resisten a la expansión del sangrado, el cual es contenido finalmente formando una masa (hematoma). Tanto la inflamación como el hematoma comprimen y desplazan al tejido cerebral normal.

El accidente cerebrovascular hemorrágico se asocia más a menudo con la presión arterial elevada, la cual tensiona las paredes arteriales hasta cuando se rompen.

Otra causa de accidente cerebrovascular es un aneurisma. Éste hace referencia a un punto débil en una pared arterial, que se abomba debido a la presión de la sangre que circula dentro de la arteria afectada. Finalmente puede romperse y provocar un problema grave. Cuanto mayor es el aneurisma, más probable es que se rompa. No está claro por qué se desarrollan aneurismas en las personas, pero los genes pueden jugar un papel, ya que los aneurismas se presentan en familias.

El accidente cerebrovascular también puede ser provocado por la acumulación de una proteína denominada amiloide dentro de las paredes arteriales, particularmente en los ancianos. Ésta hace que las arterias sean más propensas al sangrado.

La proteína amiloide también está implicada en el daño cerebral relacionado con la enfermedad de Alzheimer, pero la diferencia es que las personas con enfermedad de Alzheimer tienen acumulación amiloide en el tejido cerebral en lugar de las arterias. Por lo tanto, las personas con enfermedad de Alzheimer por lo general no sufren sangrado cerebral.

Algunas personas con hemorragia cerebral presentan conexiones anómalas entre arterias y venas. En circunstancias normales, la sangre circulante viaja a través de las arterias hacia los capilares, donde suministra nutrientes y oxígeno a los tejidos. Una vez que la sangre ha depositado los nutrientes y el oxígeno, es llevada de nuevo hacia el corazón desde los capilares a través de las venas.

Sin embargo, en algunas personas, una arteria cerebral se puede conectar directamente con una vena en lugar de pasar primero por los capilares, lo cual se denomina malformación arteriovenosa (MAV). Dado que la presión sanguínea dentro de la arteria es mucho mayor que en la vena, esta última se puede romper provocando sangrado dentro del cerebro.

Otra enfermedad cerebral importante que puede provocar sangrado es el cáncer. Esto es particularmente cierto para los cánceres que se diseminan al cerebro desde órganos distantes como la mama, la piel y la tiroides.

Alrededor del 20% de los accidentes cerebrovasculares son hemorrágicos, mientras el 80% restante son provocados por el problema contrario: muy poca sangre llega a un área del cerebro, lo cual por lo general se debe a un coágulo que ha bloqueado un vaso sanguíneo. Esto se denomina "accidente cerebrovascular isquémico". Este tipo de accidente cerebrovascular puede conducir en algunas ocasiones a una hemorragia cerebral, debido a que el tejido cerebral afectado se ablanda y puede llevar a una ruptura de los vasos sanguíneos pequeños.

Además, la hemorragia cerebral puede ser causada cuando las personas tienen problemas para formar coágulos sanguíneos, los cuales son la forma natural en la que el cuerpo detiene cualquier sangrado. Los coágulos son formados por proteínas denominadas factores de coagulación y por células sanguíneas adherentes denominadas plaquetas. En cualquier caso en el que los factores de coagulación o las plaquetas no trabajen bien o no estén en cantidad suficiente, las personas pueden desarrollar una tendencia a sangrar en exceso.

Algunos medicamentos (que, irónicamente, se utilizan con frecuencia para evitar un accidente cerebrovascular isquémico) impiden la formación de coágulos. Éstos trabajan bloqueando la producción de factores de coagulación (como el anticoagulante warfarina) o interfiriendo con la función de las plaquetas (como la aspirina). El efecto secundario más común de estos medicamentos es el sangrado, que ocasionalmente puede afectar al cerebro. El control del sangrado para evitar un accidente cerebrovascular es un acto de equilibrio muy preciso.

Las drogas ilícitas, como la cocaína, también pueden causar accidente cerebrovascular hemorrágico.

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