Los objetivos del tratamiento son tratar los síntomas inmediatos de abstinencia o supresión, prevenir complicaciones e iniciar una terapia prolongada para promover la abstinencia (no tomar en absoluto).
La persona probablemente tendrá que permanecer hospitalizada para una observación constante. Esto incluirá la vigilancia de:
A muchos pacientes se les administran líquidos o medicamentos a través de una vena (IV).
Los síntomas de abstinencia o supresión pueden empeorar rápidamente y convertirse en una situación potencialmente mortal. Se pueden necesitar fármacos depresores del sistema nervioso central, como los sedantes, a menudo en dosis moderadamente altas, para reducir los síntomas.
El tratamiento puede implicar poner a la persona en un estado moderadamente sedado durante una semana o más hasta que se acaben los síntomas de abstinencia. Con frecuencia, un tipo de medicamentos conocido como benzodiazepinas sirve para reducir un rango de síntomas.
El médico vigilará de cerca para ver si hay signos de delirium tremens.
Es poco común que ocurran alucinaciones sin otros síntomas o complicaciones y se tratan con hospitalización y medicamentos antipsicóticos en la medida de lo necesario.
También son necesarios los exámenes y el tratamiento para otros problemas de salud asociados con el consumo del alcohol. Los trastornos relacionados con el consumo de la bebida son, entre otros:
Es aconsejable un período de desalcoholización después de que se acaben los síntomas de abstinencia. No se permite el alcohol durante ese tiempo. La abstinencia permanente y de por vida es el mejor tratamiento para aquellas personas que han sufrido los síntomas de supresión del alcohol.
Frecuentemente, se recomienda la rehabilitación para el alcoholismo, lo cual puede comprender apoyo social, como por ejemplo Alcohólicos Anónimos, medicamentos y terapia conductista.
Para buscar recursos adicionales, ver grupos de apoyo para el alcoholismo.
La abstinencia alcohólica puede ir desde un trastorno leve y molesto hasta una afección seria y potencialmente mortal. Normalmente, los síntomas empiezan de 8 a 12 horas después del último trago. Los síntomas alcanzan su punto máximo en 48 a 72 horas y pueden persistir por una semana o más.
Los síntomas como cambios en el sueño, cambios rápidos en el estado de ánimo y fatiga pueden durar de 3 a 12 meses o más. Si una persona continúa bebiendo demasiado, puede desarrollar muchas afecciones como hepatopatía y cardiopatía.
La mayoría de las personas que sufren de abstinencia alcohólica se recuperan por completo. El pronóstico a largo plazo depende de qué tanto daño a órganos se haya presentado y de si la persona puede dejar de beber completamente.
La abstinencia alcohólica es una afección seria que puede convertirse de manera rápida en una situación potencialmente mortal.
Llame al médico o acuda a la sala de urgencias si los síntomas indican un estado de abstinencia alcohólica, especialmente si la persona tiene antecedentes de consumo habitual de alcohol o de haber suspendido su ingestión después de un período de consumo excesivo de esta bebida. Solicite una cita con el médico si los síntomas persisten a pesar del tratamiento.
Igualmente, acuda al servicio de urgencias o llame al número local de emergencias (como el 911 en Estados Unidos) si se presentan convulsiones, fiebre, delirio o confusión severa, alucinaciones o latidos cardíacos irregulares.
O’Connor PG. Alcohol abuse and dependence. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 31.