Nombres alternativos
Neuropatía del nervio cubital; Parálisis del nervio cubital
Tratamiento:
El objetivo del tratamiento es incrementar al máximo el uso de la mano y el brazo; además, se debe identificar y tratar la causa. En algunos casos, no se requiere tratamiento y uno mejora por sí solo.
Los tratamientos pueden abarcar:
- Una férula de soporte o una almohadilla para el codo para ayudar a prevenir una lesión posterior.
- Corticosteroides inyectados en el área para disminuir la hinchazón y la presión sobre el nervio.
- Cirugía para aliviar la presión sobre el nervio si los síntomas empeoran, el movimiento es difícil o hay evidencia de desgaste de parte del nervio. Se puede recomendar la descompresión quirúrgica si los síntomas son a raíz del atrapamiento del nervio.
- Analgésicos de venta libre o con prescripción médica para controlar el dolor (neuralgia).
- Otros medicamentos tales como gabapentina, fenitoína, carbamacepina o antidepresivos tricíclicos como amitriptilina o duloxitina, para reducir los dolores punzantes.
- Ejercicios de fisioterapia para ayudar a mantener la fuerza muscular.
- Asesoría ocupacional, terapia ocupacional, cambios laborales, reentrenamiento en el trabajo.
Expectativas (pronóstico):
Si se puede identificar la causa de la disfunción y tratarla eficazmente, se puede lograr una recuperación completa.
La discapacidad puede variar desde ninguna a pérdida de movimiento o de sensibilidad parcial o completa. La neuralgia puede llegar a ser incómoda y durar mucho tiempo. Si el dolor es severo y continuado, acuda a un algiólogo para asegurarse de que se tiene acceso a todas las opciones para el tratamiento del mismo.
Complicaciones:
- Deformidad en la mano
- Pérdida parcial o total de la sensibilidad en la mano o en sus dedos
- Pérdida parcial o total del movimiento de la muñeca o de la mano
- Lesión recurrente o inadvertida de la mano
Situaciones que requieren asistencia médica:
Consulte con el médico si:
- Tiene síntomas de disfunción del nervio cubital.
- Si se ha lesionado y experimenta hormigueo, entumecimiento o dolor persistentes que baja por el antebrazo y el cuarto y quinto dedos.
El diagnóstico y tratamiento tempranos incrementan la posibilidad de controlar los síntomas.