Los objetivos del tratamiento son reducir los síntomas, controlar el proceso autoinmunitario y mantener la capacidad del cuerpo para combatir la enfermedad. Los tratamientos que se utilicen dependen de la enfermedad específica y de sus síntomas.
Algunos pacientes pueden necesitar suplementos para reponer una hormona o vitamina que al cuerpo le está faltando. Los ejemplos abarcan suplementos tiroideos, vitaminas o inyecciones de insulina.
Si el trastorno autoinmunitario afecta la sangre, se pueden necesitar transfusiones sanguíneas.
Las personas con trastornos autoinmunitarios que afectan los huesos, las articulaciones o los músculos pueden necesitar ayuda con el movimiento u otras funciones.
A menudo, se prescriben medicamentos para controlar o reducir la respuesta del sistema inmunitario. Con frecuencia, se denominan medicamentos inmunodepresores y pueden abarcar corticosteroides (como prednisona) y fármacos no esteroides como ciclofosfamida, azatioprina o tacrolimús.
El pronóstico depende de la enfermedad específica. La mayoría son crónicas, pero muchas se pueden controlar con tratamiento. Los síntomas de los trastornos autoinmunitarios pueden aparecer y desaparecer. La presentación súbita y severa de síntomas se denomina reagudización.
Las complicaciones dependen de la enfermedad específica y los efectos secundarios de medicamentos utilizados para inhibir el sistema inmunitario pueden ser graves.
Consulte con el médico si presenta síntomas de un trastorno autoinmunitario.
Goronzy JJ, Weyand CM. The innate and adaptive immune systems. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2007: chap 42.