Cáncer (melanoma) de la piel
Es el tipo de cáncer cutáneo más peligroso y es la causa principal de muerte por enfermedades de la piel.
El melanoma compromete las células, llamadas melanocitos, las cuales producen un pigmento de la piel denominado melanina, responsable del color de la piel y del cabello.
El melanoma también puede comprometer la parte coloreada del ojo. Para obtener información respecto a esta forma de melanoma, ver el artículo: melanoma del ojo.
Ver también:
Existen cuatro tipos principales de melanoma:
El melanoma puede diseminarse con mucha rapidez. Aunque es menos común que otros tipos de cáncer de piel, su tasa está en constante aumento y es la causa principal de muerte por enfermedades de la piel.
El riesgo de desarrollar melanoma aumenta con la edad, pero la enfermedad frecuentemente afecta a personas jóvenes por lo demás sanas.
El melanoma puede aparecer en piel normal o puede comenzar en un lunar u otra área de la piel que haya cambiado de apariencia. Algunos lunares presentes al nacer pueden convertirse en melanomas.
El desarrollo de un melanoma está relacionado con la exposición al sol, especialmente las quemaduras solares durante la niñez y es más común entre personas de piel clara, ojos azules o verdes y cabello rojo o rubio.
Los factores de riesgo son, entre otros, los siguientes:
El síntoma principal de cualquier cáncer de piel es generalmente un lunar, una llaga o úlcera o un tumor sobre la piel. Cualquier cambio en el aspecto de una úlcera cutánea pigmentada con el tiempo es una señal de advertencia. Igualmente, esté atento a cualquier sangrado de un tumor cutáneo.
El sistema ABCD puede ayudarle a recordar las características que podrían ser síntomas de un melanoma:
La clave para el tratamiento del melanoma es el reconocimiento temprano de los síntomas. Usted podría no notar una pequeña mancha preocupante si no observa con atención, así que hágase autoexámenes exhaustivos mensualmente y programe un examen formal de la piel con un dermatólogo cada año.
Acuda al médico lo más pronto posible si nota cualquier marca cutánea sospechosa.
La American Cancer Society (Sociedad Estadounidense de Oncología) recomienda hacerse examinar la piel por parte de un profesional cada año para las personas mayores de 40 años y cada 3 años para las personas de 20-40 años. También recomienda autoexaminarse mensualmente.
El médico puede sospechar de un melanoma basado en la apariencia del tumor, úlcera o protuberancia. Se puede usar una biopsia para confirmar el diagnóstico y ésta puede involucrar la extirpación de todo el tumor o de una pequeña área de éste.
Generalmente, es necesaria la extirpación quirúrgica de las células cancerosas y de una porción de la piel normal circundante. Es posible que sea necesario un procedimiento denominado biopsia quirúrgica de ganglios linfáticos para verificar si el cáncer se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos. Si esto ha sucedido, es probable que dichos ganglios también deban ser extirpados. Igualmente, puede ser necesario colocar un injerto de piel después de la cirugía en caso de resultar afectada un área considerable de piel.
Sólo los melanomas más pequeños y superficiales se pueden curar por medio de la cirugía únicamente, por esto es muy importante hacer un diagnóstico oportuno. Además de la cirugía, se pueden recomendar la radioterapia, la quimioterapia o la inmunoterapia (el uso de medicamentos que estimulan el sistema inmunitario, como el interferón).
Si el cáncer de piel está a más de 4 mm de profundidad o si los ganglios linfáticos tienen cáncer, existe un alto riesgo de que dicho cáncer se disemine a otros tejidos y órganos. El tratamiento con interferón después de la cirugía puede ser de gran ayuda para estos pacientes. Los estudios han demostrado que el interferón mejora las probabilidades generales de cura en aproximadamente 10%.
Sin embargo, el interferón tiene muchos efectos secundarios y algunas veces es difícil de tolerar. Los pacientes con melanomas de alto riesgo deben considerar la posibilidad de participar en estudios clínicos, que son estudios de investigación sobre nuevos medicamentos u otros tratamientos.
Para los pacientes cuyo melanoma se ha diseminado más allá de la piel y de los ganglios linfáticos hacia otros órganos, el tratamiento es más difícil. En este punto, el melanoma generalmente no tiene cura y el tratamiento está dirigido generalmente a disminuir el tamaño del tumor y a mejorar los síntomas. Se puede ensayar tanto la quimioterapia como el uso de interferón o interleucina. Estos pacientes también deben considerar la posibilidad de participar en estudios clínicos.
Para recursos adicionales, ver grupos de apoyo de cáncer.
El éxito del tratamiento depende de muchos factores, tales como el estado general de salud del paciente y de si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otros órganos.
Si se detecta a tiempo, el melanoma se puede curar. El riesgo de que el cáncer reaparezca aumenta con la profundidad del tumor: los tumores más profundos tienen una mayor probabilidad de reaparecer. Si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos, existe una mayor probabilidad de que el melanoma vuelva a aparecer.
La tasa de curación de los melanomas que se han diseminado a otros tejidos y órganos es baja. El melanoma que se ha diseminado puede llevar a la muerte.
Las complicaciones de un melanoma incluyen las siguientes:
Consulte con el médico si nota cualquier síntoma de melanoma, particularmente los siguientes:
Protéjase de los dañinos rayos ultravioleta provenientes de la luz solar. Esto incluye lo siguiente:
Geller AC, et al. Screening, early detection, and trends for melanoma: current status (2000-2006) and future directions. J Am Acad Dermatol. 2007;57(4):555-572.
Kantor J, Kantor DE. Routine dermatologist-performed full-body skin examination and early melanoma detection. Arch Dermatol. 2009;145:873-876.