Acné rosácea
No hay forma de cura conocida para la rosácea. El objetivo del tratamiento es identificar y evitar todos los posibles desencadenantes y así reducir la exacerbación o reagudización de la afección. De hecho, la National Rosacea Society recomienda enfáticamente llevar un diario de los síntomas para identificar los desencadenantes específicos; a medida que la persona le hace el seguimiento a estos síntomas, debe comenzar a observar un patrón al cabo de varias semanas de aquello que empeora la rosácea. Esta información se debe utilizar para evitar exacerbaciones futuras.
Estas medidas preventivas pueden ayudar:
Los desencadenantes varían de persona a persona. Otros desencadenantes pueden abarcar el viento, los baños calientes, el clima frío, productos específicos para la piel, ejercicios u otros factores.
Los antibióticos orales (como la tetraciclina, la minociclina o la doxiciclina) o los antibióticos tópicos (como metronidazol) aplicados en la piel de la cara pueden contralar las erupciones cutáneas. Otros medicamentos orales similares a la vitamina A (isoretinol o Accutane) son alternativas más potentes que el médico o el dermatólogo podrían considerar.
En casos graves, la cirugía láser puede ayudar a reducir el enrojecimiento. La reducción quirúrgica del agrandamiento del tejido nasal puede también mejorar la apariencia estética del paciente, si éste así lo decide.
La rosácea no es peligrosa desde el punto de vista médico y no es curable, pero usualmente se puede controlar con tratamiento. Esta condición puede ser persistente y crónica.
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