Hipertensión inducida por el embarazo; toxemia
El único tratamiento conocido actualmente para la preeclampsia es el parto. Sin embargo, si éste pudiera ser muy prematuro, la enfermedad se puede manejar con reposo en cama, control exhaustivo y realizar el parto tan pronto como el bebé tenga buenas probabilidades de sobrevivir fuera del útero.
Las pacientes con este problema generalmente se hospitalizan, pero a veces se pueden tratar en forma ambulatoria con un cuidadoso control de la presión sanguÃnea y del peso, además de exámenes de proteÃna en la orina.
Lo ideal es tratar de mantener bajo control esta enfermedad, hasta que se pueda lograr un parto después de 36 semanas de embarazo.
El parto se puede inducir si se presentan algunos de los siguientes sÃntomas:
En casos graves de preeclampsia, si el embarazo está entre las semanas 32 y 34, se opta por el parto. En embarazos de menos de 24 semanas, se recomienda el parto inducido, aunque las posibilidades de supervivencia del feto son mÃnimas.
Se ha demostrado que la prolongación de tales embarazos puede producir complicaciones para la madre, asà como también la muerte del bebé en un 87% de los casos aproximadamente. Los embarazos entre las semanas 24 y 34 de gestación presentan una "zona gris" y tanto el equipo médico como los padres pueden tomar la decisión de intentar demorar el parto con el fin de permitir que el feto madure.
Durante este tiempo, se trata a la madre con inyecciones de esteroides que ayudan a acelerar la maduración de algunos órganos fetales, incluyendo los pulmones, y se ejerce un control permanente sobre la madre y el bebé para observar complicaciones.
Durante la inducción del trabajo de parto y el parto propiamente dicho, se suministran medicamentos para prevenir las convulsiones y mantener la presión sanguÃnea bien controlada. La decisión de optar por parto vaginal o cesárea se basa en la tolerancia que pueda tener el feto al trabajo de parto.
Las muertes maternas causadas por preeclampsia son raras en los Estados Unidos, mientras que la muerte fetal o perinatal es alta y generalmente disminuye a medida que el feto madura. El riesgo de preeclampsia recurrente en los embarazos subsiguientes es del 33% aproximadamente. La preeclampsia no parece conducir a presión sanguÃnea alta crónica.
La preeclampsia puede progresar a eclampsia , es decir presencia de convulsiones. Las complicaciones fetales se pueden producir por lo prematuro del bebé en el momento del parto.
Se debe buscar asistencia médica si los sÃntomas se presentan durante el embarazo.
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