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El tratamiento depende de diversos factores:
Muchas veces la placenta se desplaza lejos de la abertura cervical antes del parto.
Si la placenta está cerca del cuello uterino o está cubriendo una parte de éste, es posible que necesite reducir actividades y guardar reposo en cama. El médico ordenará descanso de la pelvis, lo cual significa no tener relaciones sexuales ni practicarse duchas ni usar tampones. No se debe colocar nada en la vagina.
Sin embargo, si hay sangrado, muy probablemente la hospitalizarán para realizarle un control cuidadoso.
Si ha perdido mucha sangre, se pueden administrar transfusiones sanguíneas. Asimismo, se pueden suministrar medicamentos para prevenir el parto prematuro y ayudar a que el embarazo continúe por lo menos hasta las 36 semanas. Más allá de este tiempo, el parto del bebé puede ser el mejor tratamiento.
Si su tipo de sangre es Rh negativo, le administrarán inyecciones de inmunoglobulina anti-D.
Los médicos sopesarán cuidadosamente el riesgo de sangrado continuo contra el riesgo de un parto prematuro para el bebé.
Lo más probable es que las mujeres con placenta previa necesiten dar a luz a su bebé por cesárea, lo cual ayuda a reducir la mortalidad de madres y bebés. Se puede llevar a cabo una cesárea de emergencia si la placenta realmente cubre el cuello uterino y si el sangrado es profuso o en extremo potencialmente mortal.
La placenta previa se diagnostica con mayor frecuencia antes de que se presente el sangrado. El control cuidadoso de la madre y del feto puede prevenir muchos de los peligros considerables.
El mayor riesgo es que el sangrado severo requerirá que el bebé nazca siendo prematuro, antes de que los órganos mayores, como los pulmones, se hayan desarrollado.
La mayoría de las complicaciones se pueden evitar hospitalizando a una madre que esté presentando síntomas y practicando un parto por cesárea.
Los riesgos para la madre abarcan:
Existe también un aumento del riesgo de infección, coágulos sanguíneos y transfusiones sanguíneas necesarias.
La prematuridad (bebé de menos de 36 semanas de gestación) causa la mayoría de las muertes de bebés en casos de placenta previa. El bebé puede perder sangre si la placenta se separa de la pared uterina durante el trabajo de parto. El bebé también puede perder sangre cuando se abre el útero durante un parto por cesárea.
Consulte con el médico si tiene sangrado vaginal en cualquier momento del embarazo. La placenta previa puede ser peligrosa tanto para usted como para el bebé.
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