Primero se estabiliza el niño. Se pasa una sonda nasogástrica hasta el estómago a través de la nariz (sonda nasogástrica). Se coloca una vía intravenosa en el brazo y se administran líquidos para prevenir la deshidratación.
En algunos casos, la oclusión intestinal se puede tratar con enema de aire o enema de contraste realizado por un radiólogo experimentado. Existe un riesgo de ruptura (perforación) intestinal con este procedimiento y no se utiliza si el intestino ya se encuentra perforado.
Si estos tratamientos no son efectivos, el niño necesitará una cirugía. El tejido intestinal generalmente puede salvarse, pero cualquier tejido muerto será extirpado.
Se siguen administrando líquidos y alimentación intravenosa hasta que el niño tenga deposiciones normales.
El pronóstico es bueno con un tratamiento oportuno, pero existe riesgo de que la afección reaparezca.
Un agujero (perforación) es una complicación grave debido al riesgo de infección. Sin tratamiento, la intususcepción casi siempre es mortal para los bebés y los niños pequeños.
La intususcepción es una situación de EMERGENCIA. Se debe llamar al médico inmediatamente, luego llamar al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) o acudir de inmediato a la sala de emergencias.
Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF. Kliegman: Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007.