No existe tratamiento específico y la enfermedad por lo general mejora sin complicaciones.
Se deben tomar medidas para controlar la fiebre con paracetamol (Tylenol) y baños de agua fría con esponja. En caso de presentarse convulsiones, se debe acudir al médico o a la sala de emergencias más cercana.
La mayoría de los niños con roséola se recupera completamente.
La persona debe consultar con el médico si la fiebre de su hijo no baja con paracetamol o acetaminofeno (Tylenol) o ibuprofeno (Advil) y un baño caliente o si el niño sigue pareciendo muy enfermo o actúa de manera irritable o letárgica.
Igualmente, se debe acudir a la sala de emergencias o llamar al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si el niño tiene convulsiones.