Algunos niños tienen infecciones con síntomas menores o pocos síntomas.
La bronquiolitis comienza como una infección leve de las vías respiratorias altas que, en dos o tres días, se puede convertir en una dificultad respiratoria con sibilancias y una tos sibilante y "forzada".
La frecuencia respiratoria del bebé se puede incrementar notablemente (taquipnea) y el niño se puede tornar irritable y ansioso. Si la enfermedad es lo bastante severa, el bebé puede ponerse de color azulado (cianótico), lo cual es una situación de emergencia.
A medida que se incrementa el esfuerzo para respirar, los padres pueden notar que las fosas nasales del niño se dilatan con cada respiración y que los músculos intercostales se retraen (tiraje) a medida que el niño trata de inhalar aire. Esto puede resultar agotador para el niño y los que son muy pequeños pueden llegar a fatigarse tanto que pueden tener dificultad para mantener la respiración.
Los síntomas abarcan:
Los signos abarcan:
Los exámenes abarcan: