Convulsión inducida por fiebre
Una convulsión febril puede ser tan leve que simplemente se le volteen los ojos al niño o se le pongan rígidas las extremidades. Muy a menudo, la fiebre desencadena una convulsión completa que involucra todo el cuerpo.
Las convulsiones febriles pueden empezar con una contracción repentina de los músculos en ambos lados del cuerpo del niño: generalmente, los músculos de la cara, el tronco, los brazos y las piernas. El niño puede llorar o gemir debido a la fuerza de la contracción muscular. La contracción continúa por algunos segundos o decenas de segundos. El niño caerá si está de pie y puede que se orine.
Es posible que vomite y puede morderse la lengua. Asimismo, es posible que no respire y puede empezar a tornarse azul.
Finalmente, la contracción es interrumpida por momentos breves de relajación. El cuerpo del niño comienza a sacudirse rítmicamente y éste no responde a la voz de los padres.
Una convulsión febril simple se detiene por sí sola en cuestión de unos segundos hasta 10 minutos, generalmente seguidos de un período corto de somnolencia o confusión. Una convulsión febril compleja dura más de 15 minutos, sucede sólo en una parte del cuerpo o se repite durante la misma enfermedad.
Las convulsiones febriles se diferencian de los temblores o de la desorientación que también ocurre con las fiebres, y los movimientos son los mismos de la convulsión tónico-clónica generalizada.
El médico puede diagnosticar una convulsión febril si el niño presenta una convulsión tónico-clónica generalizada pero no tiene antecedentes de trastornos convulsivos (epilepsia). En los bebés y los niños pequeños, es importante descartar otras causas para una convulsión que se dé por primera vez, especialmente meningitis.
En una convulsión febril típica, el examen generalmente no muestra anomalías diferentes a la enfermedad que ocasiona la fiebre. Por lo general, el niño no necesitará todos los exámenes de estudio que se hacen en caso de una convulsión (como EEG, tomografía computarizada de la cabeza y punción lumbar,punción raquídea).
Para evitar tener que someterse a exámenes de estudio para las convulsiones:
Johnston MV. Seizures in Childhood. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 593.
Leung AK, Robson WL. Febrile seizures. J Pediatr Health Care. 2007 Jul-Aug;21(4):250-5.
Warren CR. Evaluation and management of febrile seizures in the out-of-hospital and emergency department settings. Ann Emerg Med. 2003; 41(2): 215-222.