Si se identifican antes del nacimiento, las madres con gastrosquisis necesitan una vigilancia especial para garantizar que el feto permanezca saludable. Se deben hacer planes para realizar un parto cuidadoso y un manejo inmediato del problema después del nacimiento.
El tratamiento para la gastrosquisis es una cirugía, en la cual el cirujano reintroduce los intestinos dentro del abdomen y cierra el defecto, de ser posible. Si la cavidad abdominal es muy pequeña, se sutura un saco de malla alrededor de las márgenes del defecto abdominal y los bordes del defecto se halan hacia arriba. Con el tiempo, el intestino herniado cae de nuevo dentro la cavidad abdominal y el defecto se pueda cerrar.
Otros tratamientos para el bebé abarcan nutrición intravenosa y antibióticos para prevenir la infección. Se debe controlar cuidadosamente la temperatura del bebé, debido a que el intestino expuesto permite el escape de mucho calor corporal.
La probabilidad de recuperación es buena si la cavidad abdominal es relativamente grande, ya que una cavidad abdominal muy pequeña puede causar complicaciones que requieran cirugía adicional.
Los contenidos abdominales mal ubicados pueden causarle dificultad al bebé para expandir los pulmones, llevando a que se presenten problemas respiratorios.
La muerte del intestino es otra complicación.
Esta afección es evidente en el nacimiento y se detecta en el hospital en el momento del parto o con ecografías fetales de rutina. En caso de que el parto haya sido atendido en el hogar y el bebé parezca tener este defecto, se debe acudir de inmediato al servicio de emergencias o llamar al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos).