Es la inversión de los bordes de los párpados (generalmente el inferior) que hace que las pestañas se rocen con la superficie ocular.
El entropión puede estar presente al nacer (congénito).
En los bebés, casi nunca causa problemas, ya que sus pestañas son muy suaves y no lesionan la córnea con facilidad. En las personas de edad avanzada, el entropión generalmente es causado por un espasmo y el debilitamiento de los músculos que circundan la parte inferior del ojo, lo cual hace que el párpado se invierta.
Aunque es poco frecuente en América del Norte y Europa, la infección por tracoma puede ocasionar la cicatrización del lado interno del párpado, lo cual puede causar entropión. El tracoma es una de las tres primeras causas de ceguera en el mundo.
Los factores de riesgo para el desarrollo de entropión abarcan:
El diagnóstico se confirma con un examen físico del ojo y el párpado y por lo regular no se requieren exámenes especiales.
Las lágrimas artificiales (un lubricante) pueden brindar alivio a la resequedad y mantener la córnea lubricada. La cirugía para corregir la posición de los párpados por lo general es efectiva.
Los casos severos pueden requerir cirugía para proteger el ojo.
El pronóstico generalmente es bueno si la afección se trata antes de que se presente daño a la córnea.
La resequedad y la irritación de la córnea pueden incrementar el riesgo de:
Solicite una cita con el médico si:
En caso de tener entropión, lo siguiente se puede considerar una emergencia:
La mayoría de los casos de entropión no se pueden prevenir. El tratamiento reduce el riesgo de que se presenten complicaciones.
Las personas que han viajado recientemente a un área donde se presenta el tracoma, como el Norte de África o el sur de Asia, deben buscar tratamiento si presentan enrojecimiento de los ojos.
Howard GR. Eyelid retraction. In: Yanoff M, Duker JS, Augsburger JJ, et al, eds. Ophthalmology. 2nd ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2004: chap 85.