Parotiditis; sialoadenitis
Algunos casos no necesitan tratamiento alguno.
Se pueden prescribir antibióticos si hay pus o fiebre y si se sabe o se presume que la infección es bacteriana. Los antibióticos no son efectivos contra las infecciones virales.
Si hay un absceso, se puede realizar un drenaje quirúrgico o aspiración.
Una buena higiene oral, con un minucioso cepillado de los dientes y una limpieza con hilo dental por lo menos dos veces al día, puede ayudar a la recuperación y a prevenir que la infección se extienda. Si usted fuma, suspéndalo, ya que esto ayuda a la recuperación.
Los enjuagues con agua tibia con sal (media cucharadita de sal en una tasa de agua) pueden proporcionar alivio y mantener la boca húmeda.
Tome mucha agua y use gotas de limón sin azúcar para aumentar el flujo de saliva en la boca y reducir la hinchazón. El masaje de la glándula con calor puede ayudar.
La mayoría de las infecciones de la glándula salival desaparecen por sí solas o se curan con un tratamiento. Se pueden presentar complicaciones, aunque esto no es común.
Consulte con el médico si tiene síntomas de infección de la glándula salival.
Consulte igualmente si le han diagnosticado una infección de la glándula salival y los síntomas empeoran, en especial si sube la fiebre o si hay dificultad al tragar o respirar (estos pueden ser síntomas urgentes).