Traumatismo de la médula espinal

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Traumatismo de la médula espinal

Nombres alternativos:

Lesión de la médula espinal; Compresión de la médula espinal

Tratamiento:

Un traumatismo de la médula espinal es una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato para reducir los efectos a largo plazo. El tiempo entre la lesión y el tratamiento es un factor crítico que afecta el resultado final.

Los corticosteroides, tales como dexametasona o metilprednisolona, se utilizan para reducir la inflamación que puede dañar la médula espinal. Si la compresión de la médula espinal es causada por una masa (como un hematoma o fragmento óseo) que puede ser extirpado o reducido antes de que haya una destrucción total de los nervios de la columna, la parálisis se puede reducir o aliviar en algunos casos. Lo ideal es comenzar con los corticosteroides lo más pronto posible después de la lesión.

La cirugía puede ser necesaria y puede abarcar intervención quirúrgica para eliminar el líquido o tejido que ejerce presión sobre la médula espinal (laminectomía por descompresión). La cirugía puede ser necesaria para remover fragmentos óseos, fragmentos de disco o cuerpos extraños, o para estabilizar vértebras fracturadas (por medio de fusión de los huesos o inserción de varillas).

El reposo en cama puede ser necesario para permitir que sanen los huesos de la columna, que soportan la mayor parte del peso corporal.

La realineación anatómica es importante. Una tracción de la columna puede reducir la dislocación y/o se puede utilizar como un recurso para inmovilizar la columna. Esto puede incluir la inmovilización del cráneo con tenazas (abrazaderas metálicas que se colocan en la cabeza y se conectan a pesas de tracción o a un arnés en el cuerpo).

El tratamiento se orienta hacia los espasmos musculares , el cuidado de la piel y de la disfunción intestinal y vesical.

Con frecuencia, es necesario recurrir a la fisioterapia extensa, la terapia ocupacional y otras intervenciones de rehabilitación, después de que la lesión aguda ha sanado. La rehabilitación ayuda a la persona a aprender a vivir con la incapacidad producida por el traumatismo de la médula espinal.

La espasticidad se puede reducir por medio de muchos medicamentos orales, medicamentos que son inyectados en el conducto raquídeo o inyecciones de la toxina botulínica en los músculos. Igualmente, es importante tratar el dolor con analgésicos, relajantes musculares o con modalidades de fisioterapia.

Grupos de apoyo:

Para buscar información acerca de organizaciones que brinden apoyo e información adicional, ver el artículo sobre recursos para la lesión de la columna .

Expectativas (pronóstico):

Los resultados comunes son la parálisis y la pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo. Esto incluye una parálisis total o un entumecimiento y grados variables de pérdida del movimiento o de la sensibilidad. Es posible que se presente la muerte, sobre todo si hay una parálisis de los músculos que intervienen en la respiración.

La evolución de la persona depende del nivel de la lesión. Las lesiones cerca de la parte superior de la columna producen una incapacidad mayor que las lesiones en la parte baja de la columna.

La recuperación de movimientos o sensibilidad durante la primera semana tiende a indicar una recuperación final de la mayoría de las funciones, aunque esto puede tomar seis meses o más. Las pérdidas de funciones que perduran después de seis meses tienden a ser permanentes.

Complicaciones:

Situaciones que requieren asistencia médica:

Se debe buscar asistencia médica si hay una lesión en la espalda o cuello. Es necesario llamar al número de emergencia (como el 911 en los Estados Unidos) o trasladarse a la sala de emergencias si se presenta cualquier pérdida de movimiento o sensibilidad: ¡se trata de una emergencia médica!

El manejo de una lesión de la médula espinal comienza en el sitio del accidente con paramédicos entrenados en la inmovilización de la columna lesionada, con el fin de prevenir un daño adicional en el sistema nervioso. En caso de sospecharse la presencia de una lesión de la médula espinal, no se debe mover al paciente sin antes inmovilizarlo, a menos que exista una amenaza inmediata.

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