Fístula gastrointestinal
La mayoría de las fístulas sanan por sí mismas después de un período de semanas o meses. Dependiendo de la situación clínica, los pacientes pueden necesitar nutrición intravenosa y un tiempo sin alimentación oral para dar tiempo a que la fístula cierre. En algunos casos, es necesario hacer una intervención quirúrgica para extirpar la parte del intestino que presenta una fístula que no sana.
El pronóstico varía dependiendo de la causa, de la severidad de la fístula y de la condición general del paciente. En la mayoría de los casos, el pronóstico es excelente en personas que a excepción de esto son sanas.
Las fístulas pueden ocasionar desnutrición y deshidratación dependiendo de su ubicación en el intestino e igualmente pueden ser una fuente de infección y problemas cutáneos.
Se debe buscar asistencia médica si se presentan cambios significativos en la función normal del intestino, especialmente diarrea severa, o si se presenta algún tipo de filtración de líquido que parece provenir del intestino o del estómago o de algún lugar de la piel, en particular si recientemente se ha realizado una intervención quirúrgica del abdomen.
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