Es la inflamación del hígado.
La enfermedad puede ser causada por:
Otros medicamentos que pueden causar daño al hígado abarcan metildopa (utilizado comúnmente para la hipertensión arterial), isoniazida para la tuberculosis, medicamentos anticonvulsivos (como valproato y fenitoína), clorpromazina, amiodarona (para el ritmo cardíaco irregular) y ciertos antibióticos (incluyendo trimetoprima con sulfametoxazol y eritromicina). Si usted necesita tomar algunos de éstos, es posible que el médico necesite examinar su función hepática.
La enfermedad hepática también puede ser causada por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística y la enfermedad de Wilson, una afección que consiste en tener demasiado cobre en el cuerpo (depósitos de cobre en exceso en el hígado).
La hepatitis puede comenzar y resolverse rápidamente (hepatitis aguda) o puede causar una enfermedad prolongada (hepatitis crónica). En algunos casos, se puede presentar un daño hepático progresivo, insuficiencia hepática o incluso cáncer del hígado.
La severidad de la hepatitis depende de muchos factores, incluyendo la causa del daño hepático y cualquier enfermedad subyacente que usted tenga. La hepatitis A, por ejemplo, generalmente es de corta duración y no conduce a problemas hepáticos crónicos.
Los factores de riesgo comunes abarcan:
Ver también:
Dienstag JL. Hepatitis B virus infection. N Engl J Med. 2008;359:1486-1500.
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Sjogren MH. Hepatitis A. In: Feldman M, Friedman LS, Sleisenger MH, eds. Sleisenger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 8th ed. Philadelphia, Pa:Saunders Elsevier;2006:chap 74.
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