Es la inflamación del hígado.
La enfermedad puede ser causada por:
Otros medicamentos que pueden causar daño al hígado abarcan metildopa (utilizado comúnmente para la hipertensión arterial), isoniazida para la tuberculosis, medicamentos anticonvulsivos (como valproato y fenitoína), clorpromazina, amiodarona (para el ritmo cardíaco irregular) y ciertos antibióticos (incluyendo trimetoprima con sulfametoxazol y eritromicina). Si usted necesita tomar algunos de éstos, es posible que el médico necesite examinar su función hepática.
La enfermedad hepática también puede ser causada por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística y la enfermedad de Wilson, una afección que consiste en tener demasiado cobre en el cuerpo (depósitos de cobre en exceso en el hígado).
La hepatitis puede comenzar y resolverse rápidamente (hepatitis aguda) o puede causar una enfermedad prolongada (hepatitis crónica). En algunos casos, se puede presentar un daño hepático progresivo, insuficiencia hepática o incluso cáncer del hígado.
La severidad de la hepatitis depende de muchos factores, incluyendo la causa del daño hepático y cualquier enfermedad subyacente que usted tenga. La hepatitis A, por ejemplo, generalmente es de corta duración y no conduce a problemas hepáticos crónicos.
Los factores de riesgo comunes abarcan:
Ver también:
Los síntomas de la hepatitis abarcan:
Muchas personas con hepatitis B o C no tienen síntomas cuando resultan infectadas por primera vez y aún pueden desarrollar insuficiencia hepática posteriormente. Si usted tiene algún factor de riesgo para cualquier tipo de hepatitis, le deben hacer exámenes periódicamente.
Un examen físico puede mostrar una coloración amarillenta de la piel, agrandamiento y sensibilidad del hígado o líquido en el abdomen (ascitis) que puede resultar infectado.
Es posible que el médico solicite exámenes de laboratorio como:
El médico discutirá con usted los posibles tratamientos, dependiendo de la causa de la enfermedad hepática y puede recomendar una dieta alta en calorías si usted está bajando de peso.
Hay grupos de apoyo para personas que sufren todos los tipos de hepatitis, los cuales pueden ayudar al paciente a conocer lo último en tratamientos y a enfrentar mejor el hecho de tener la enfermedad.
El pronóstico depende de muchos factores, incluyendo la causa de la hepatitis y el hecho de que usted tenga o no enfermedades o afecciones adicionales que puedan complicar el tratamiento o la recuperación. Muchas personas se recuperan completamente. Sin embargo, el hígado puede tardar meses en sanar.
Ochenta por ciento de aquellas personas con hepatitis C pasan a tener enfermedad hepática crónica y, posiblemente, insuficiencia hepática (cirrosis) o cáncer del hígado. La hepatitis C es la razón número uno para recibir un trasplante de hígado en los Estados Unidos.
Se puede presentar daño hepático permanente, insuficiencia hepática o cáncer del hígado. Otras complicaciones incluyen peritonitis bacteriana espontánea (cuando el líquido en el abdomen se infecta) y várices esofágicas que pueden sangrar en forma considerable.
Busque atención médica inmediata si:
Llame al médico si:
Las siguientes vacunas contra la hepatitis están disponibles:
Una inyección de inmunoglobulina también puede prevenir la infección e incluso sirve después de haber estado expuesto:
Otras medidas a tomar:
Cuándo hacerse una prueba para hepatitis:
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