Tumor en los huesos
Es posible que los tumores óseos benignos no requieran tratamiento, pero deben ser examinados periódicamente para verificar si crecen o se encogen, y es posible que sea necesario realizar la extirpación quirúrgica.
El tratamiento de los tumores malignos que se han diseminado al hueso depende del tejido primario u órganos involucrados y, con frecuencia, se utiliza la radioterapia con quimioterapia o la terapia hormonal.
Los tumores que comienzan en el hueso (tumores malignos primarios del hueso) son raros y requieren tratamiento en centros especializados en el manejo de este tipo de cáncer. Después de la biopsia, se requiere generalmente una combinación de quimioterapia y una cirugía, y es posible que se necesite la radioterapia antes o después de la cirugía.
La persona puede ayudar a disminuir el estrés que produce la enfermedad uniéndose a un grupo de apoyo, donde los miembros comparten problemas y experiencias en común. Para esta afección, ver grupo de apoyo para el cáncer.
El pronóstico varía dependiendo del tipo de tumor. Se espera que dicho pronóstico sea alentador para las personas con tumores no cancerosos (benignos), aunque algunos tipos de estos tumores pueden finalmente volverse cancerosos (malignos).
La mayoría de los pacientes se cura de los tumores óseos malignos que no se han diseminado. Debido a que la tasa de curación depende del tipo de cáncer, localización, tamaño y otros factores, la persona debe discutir su situación con el médico.
La persona debe consultar con el médico si tiene síntomas de un tumor óseo.
Skubitz KM, D'Adamo D. Sarcoma. Mayo Clin Proc. 2007;82:1409-1432.