Actualmente, no existe una terapia para esta afección. Se recomienda hablar con el médico acerca de las decisiones con respecto a los cuidados.
La asesoría genética puede ser apropiada.
Generalmente, el pronóstico es muy desalentador, pues muchos de los niños con acondrogénesis son mortinatos o mueren poco tiempo después del nacimiento, debido a problemas respiratorios relacionados con el tórax anormalmente pequeño.
Esta afección con frecuencia es mortal en las primeras etapas de la vida.
Esta afección se diagnostica con frecuencia en la primera evaluación de un bebé.