Hasta la mitad de los fetos que resultan infectados con toxoplasmosis durante el embarazo nacen antes de tiempo (prematuramente). La toxoplasmosis congénita puede causar daño a los ojos, el sistema nervioso, la piel y los oídos del bebé.
Con frecuencia, no hay signos de infección en el bebé al nacer. Sin embargo, los recién nacidos con infecciones más leves pueden no tener síntomas o problemas durante meses o incluso años. Si no reciben tratamiento, casi todos desarrollan problemas (sobre todo en los ojos) cuando llegan a la adolescencia.
Los síntomas pueden abarcar:
El daño al cerebro y al sistema nervioso puede ser serio o muy leve e incluir:
El examen físico puede mostrar signos de:
Los signos y síntomas que aparecen más tarde en la enfermedad pueden ser:
Los exámenes prenatales incluyen:
Diagnóstico posnatal:
Remington JS, McLeod R, Thulliez P, Desmonts G. Toxoplasmosis. In: Remington JS. Infectious Diseases of the Fetus and Newborn Infant. 6th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2006: chap 31.