El tratamiento varía dependiendo de la localización del tumor, del grado de diseminación y la edad del paciente. En ciertos casos, la cirugía sola es suficiente, pero con frecuencia se requiere el uso de otras terapias. Se pueden recomendar medicamentos anticancerosos (quimioterapia) cuando el tumor está muy diseminado e igualmente se puede utilizar la radioterapia.
El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar al participar en un grupo de apoyo, en el que los integrantes comparten experiencias y problemas en común. Ver grupos de apoyo para el cáncer.
Los resultados esperados varían. En los niños muy pequeños con neuroblastoma, el tumor puede resolverse de manera espontánea, sin tratamiento o los tejidos del tumor pueden madurar y desarrollarse para formar un ganglioneuroma benigno, que puede extirparse quirúrgicamente. En otros casos, el tumor se disemina con rapidez.
La respuesta al tratamiento es variable, aunque tiende a ser bastante exitosa si el tratamiento se inicia antes de la diseminación del tumor; de lo contrario, si se ha diseminado a otras áreas, el neuroblastoma es mucho más difícil de curar.
Se debe buscar asistencia médica si hay síntomas que puedan indicar la presencia de un neuroblastoma. El diagnóstico y tratamiento tempranos mejoran las probabilidades de un buen resultado.