Aneurisma en el cerebro
Los síntomas frecuentemente no se presentan hasta que ocurre el sangrado (ruptura). Un aneurisma cerebral roto es una situación de emergencia. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y prevenir futuros sangrados. El hecho de bajar la presión arterial puede reducir el riesgo.
La neurocirugía es el tratamiento principal para el aneurisma cerebral. En este procedimiento, se cierra la base del aneurisma con grapas, suturas u otros materiales que impidan el flujo de sangre a través del aneurisma.
En muchos casos, una alternativa a la cirugía se puede hacer colocando espirales especiales o
Si no se puede realizar la cirugía debido a la condición general del paciente o a la ubicación o tamaño del aneurisma, el tratamiento médico es similar al de la hemorragia subaracnoidea. Este tratamiento puede implicar:
Una vez que se ha reparado el aneurisma, puede ser necesaria la prevención del accidente cerebrovascular debido al espasmo de los vasos sanguíneos. Esto puede abarcar líquidos intravenosos, ciertos medicamentos y realmente permitir que la presión arterial esté alta.
El pronóstico varía. Los pacientes que entran en coma profundo después de la ruptura de un aneurisma no se recuperan tan bien como aquellos que presentan síntomas menos severos.
Los aneurismas cerebrales rotos con frecuencia son mortales; aproximadamente un 25% de las personas muere dentro de las primeras 24 horas y otro 25% muere dentro de un período aproximado de 3 meses. De aquellos que sobreviven, más de la mitad sufre algún tipo de discapacidad permanente.
Acuda a la sala de urgencias o llame al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si se presentan dolores de cabeza repentinos o severos, particularmente si también presenta náuseas, vómitos, convulsiones u otros síntomas neurológicos. Igualmente, consulte si tiene un dolor de cabeza inusual, especialmente si es intenso o "el peor que alguna vez que se haya sentido".