Fascitis necrosante; Fascitis de tipo necrosante; Bacterias necrosantes; Gangrena de tejidos blandos; Gangrena del tejido blando
El primer signo de infección puede ser una pequeña protuberancia o mancha rojiza y dolorosa en la piel. Ésta cambia con rapidez a un parche doloroso, de color púrpura o bronceado, que crece en forma acelerada. Su centro puede tornarse de color negro y comenzar a morir. La piel puede abrirse y supurar líquido. La herida puede crecer rápidamente en menos de una hora.
Los síntomas pueden abarcar sensación general de malestar, fiebre, sudoración, escalofríos, náuseas, mareo, debilidad profunda y finalmente shock. Sin tratamiento, rápidamente se puede presentar la muerte.
El aspecto de la piel y de los tejidos puede ayudar al médico a diagnosticar una infección necrosante de tejidos blandos. Con frecuencia, el diagnóstico lo hará el cirujano en el quirófano. En ocasiones, los exámenes imagenológicos, como las tomografías computarizadas, son de utilidad.
Los exámenes que se llevan a cabo en la sangre, los líquidos o los tejidos del área pueden determinar la bacteria que está causando la infección.