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Es una de las clásicas enfermedades de la niñez. El niño o el adulto con varicela puede presentar cientos de ampollas pruriginosas y llenas de líquido que se revientan y forman costras. La varicela es causada por un virus.
El virus que causa la varicela es el varicela zoster, un miembro de la familia del herpesvirus, que causa también el herpes zóster (culebrilla) en los adultos.
En un escenario típico, un niño pequeño se cubre de varicela y no puede ir al colegio por una semana. Durante la primera mitad de dicha semana, el niño se siente muy mal debido a la picazón intensa y la segunda debido al aburrimiento. Desde que se introdujo la vacuna, la varicela clásica es mucho menos común.
La varicela se puede contagiar muy fácilmente. Usted puede contraerla tocando los líquidos de una ampolla de varicela o si alguien con varicela tose o estornuda cerca de usted. La vacuna generalmente previene la enfermedad por completo o hace que la enfermedad sea muy leve. Aun aquéllos con una enfermedad leve pueden ser contagiosos.
Cuando alguien resulta infectado, la varicela generalmente aparece entre 10 y 21 días más tarde. Las personas se vuelven contagiosas 1 ó 2 días antes de brotarse y continúan siendo contagiosas mientras las ampollas sin costra están presentes.
La mayoría de los casos de varicela ocurre en los niños menores de 10 años. La enfermedad es generalmente leve, aunque algunas veces ocurren complicaciones serias. Los adultos y niños mayores generalmente se enferman más que los niños pequeños.
No es muy probable que los niños cuyas madres hayan tenido varicela o hayan recibido la vacuna contra esta enfermedad la contraigan antes de cumplir un año de edad. Si contraen la varicela, a menudo tienen casos leves, lo cual se debe a que los anticuerpos de la sangre de sus madres ayudan a protegerlos. Los niños de menos de un año cuyas madres no han tenido varicela o no han recibido la vacuna pueden contraer una varicela grave.
Los síntomas de varicela seria son más comunes en niños cuyo sistema inmunitario no funciona muy bien. Esto puede ser causado por una enfermedad o medicamentos como quimioterapia y esteroides.
La mayoría de los niños con varicela actúan como enfermos con síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago o inapetencia durante un día o dos antes de brotarse con la erupción clásica de esta enfermedad. Estos síntomas duran entre 2 y 4 días después de brotarse.
El niño promedio presenta de 250 a 500 ampollas pequeñas, llenas de líquido y que producen comezón, sobre manchas rojas en la piel.
La mayoría de las ampollas de varicela no dejarán cicatrices a menos que resulten infectadas con bacterias a causa del rascado.
Algunos niños que hayan recibido la vacuna aún desarrollarán casos leves de varicela. Ellos por lo regular se recuperan mucho más rápidamente y solo tienen muy pocas ampollas de varicela (menos de 30). Estos casos con frecuencia son difíciles de diagnosticar; sin embargo, estos niños aún pueden transmitirle la varicela a otros.
La varicela a menudo se diagnostica a partir de la erupción clásica y la historia clínica del niño. Si hay alguna duda, los exámenes de sangre y de las ampollas mismas pueden confirmar el diagnóstico.
En la mayoría de los casos, es suficiente mantener a los niños cómodos mientras sus propios cuerpos combaten la enfermedad. Los baños de avena en agua tibia proveen una cubierta costrosa y reconfortante sobre la piel. Un antihistamínico oral puede ayudar a aliviar la picazón, así como lo hacen las lociones tópicas. Asimismo, recorte bien las uñas para reducir las infecciones secundarias y la cicatrización.
Se han desarrollado medicamentos antivirales seguros. Para que funcionen bien, generalmente se deben iniciar dentro de las primeras 24 horas de la erupción.
NO LE SUMINISTRE ácido acetilsalicílico (aspirin ) a alguien que pueda tener varicela, ya que su uso ha sido asociado con una afección grave llamada síndrome de Reye. El ibuprofeno ha estado asociado con infecciones secundarias más graves. El paracetamol se puede utilizar.
Hasta que todas las ampollas de varicela hayan formado costra o se hayan secado, evite jugar con otros niños, regresar al colegio o retornar al trabajo.
Por lo general, el pronóstico es excelente cuando no hay complicaciones. La encefalitis, la neumonía y otras infecciones bacterianas invasivas son complicaciones serias pero poco comunes de la varicela.
Una vez que usted ha tenido varicela, el virus por lo regular permanece inactivo o dormido en su cuerpo de por vida. Aproximadamente 1 de cada 10 adultos experimentará zóster (culebrilla) cuando el virus vuelva a surgir durante un período de estrés.
Consulte con el médico si piensa que su hijo tiene varicela o si el niño es mayor de 12 meses de edad y no ha sido vacunado contra esta enfermedad.
Debido a que la varicela es de transmisión aérea y es muy contagiosa antes de que aparezca la erupción, es difícil de evitar. Es posible contraer la varicela de alguien en un pasillo diferente en el supermercado que ni siquiera sabe que padece esta enfermedad.
Una vacuna contra la varicela es parte del esquema de vacunación de rutina.
Casi ninguna persona padecerá varicela moderada o grave si ha recibido la vacuna contra esta enfermedad. El pequeño número de casos que sí presentan varicela después de haber recibido la vacuna tienen sólo un caso leve.
La vacuna contra la varicela no requiere una dosis de refuerzo más tarde en la vida. Sin embargo, una vacuna similar pero diferente aplicada posteriormente puede reducir la incidencia del herpes zóster (culebrilla).
Consulte con el médico si piensa que su hijo podría estar en alto riesgo de complicaciones y que podría haber estado expuesto a la enfermedad. Puede ser importante tomar medidas preventivas inmediatas. Aplicar la vacuna poco después de la exposición puede incluso reducir la gravedad de la enfermedad.
Myers MG, Seward JF, LaRussa PS. Varicella-zoster virus. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2007:chap 250.
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