Debido a que la varicela es de transmisión aérea y es muy contagiosa antes de que aparezca la erupción, es difícil de evitar. Es posible contagiarse de alguien en un pasillo diferente en el supermercado que ni siquiera sabe que está enfermo de varicela.
La vacuna contra la varicela es parte del programa de inmunización rutinaria. Es casi 100 por ciento efectiva contra una enfermedad moderada o severa y de 85 a 90 % efectiva contra la varicela leve. Los padres comúnmente expresan preocupación de que la inmunidad de la vacuna podría no durar; no obstante, ésta es la única vacuna de rutina que no necesita una dosis de refuerzo. Sin embargo, una dosis más alta de la vacuna aplicada posteriormente en la vida puede reducir la incidencia del herpes zoster (culebrilla). Actualmente, los expertos en inmunizaciones o vacunas están considerando la reaplicación de una dosis más alta de la vacuna.
Se debe consultar con el médico si se piensa que un niño pudiera estar bajo riesgo de complicaciones y que pudiera haber estado expuesto a la enfermedad. Puede ser importante tomar medidas preventivas inmediatamente, dado que la vacuna aplicada poco después de la exposición puede incluso reducir la gravedad de la enfermedad.
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