Leche humana; Leche de los humanos; Leche de las mamas
El suministro de leche se establece durante los primeros días y semanas después del nacimiento del bebé. El amamantamiento temprano (dentro de la primera media hora) y con frecuencia (a petición, o de 8 a 12 veces por día) permite que el proceso de alimentación sea cómodo y eficaz. Usualmente, al niño le toma menos de un minuto estimular el reflejo de eyección de leche. Si se amamanta adecuadamente, se debe sentir poca molestia o dolor.
Dentro de un período de 6 a 8 semanas, el suministro de leche se ajustará a las necesidades del bebé. Antes de ese tiempo, las mamas se pueden sentir o demasiado llenas o demasiado vacías. La alimentación frecuente y cómoda mantiene el suministro de leche que se incrementa o disminuye sobre la base del hambre que tenga el bebé y la succión enérgica (demanda o uso de leche). Las variaciones en el suministro de leche ocurren entre uno y tres días después de los cambios en la demanda o el uso de la leche.
MANEJO Y ALMACENAMIENTO DE LA LECHE
Cuando se almacene leche para su consumo en el hogar, se deben lavar las manos antes de extraerla (o bombearla) y usar recipientes que hayan sido bien lavados y enjuagados con agua caliente y jabón. Siempre hay que anotar la fecha de la leche antes de almacenarla.
La leche materna fresca puede mantenerse a temperatura ambiente hasta 8 horas y refrigerada hasta por 5 a 7 días. La leche congelada puede mantenerse en un compartimiento dentro del refrigerador durante 2 semanas; en un refrigerador/congelador de puerta separada hasta 3 a 4 meses o en un congelador profundo a una temperatura constante de 0º C durante 6 meses. La leche congelada y descongelada puede refrigerarse hasta por 9 horas, pero no se debe volver a congelar.
Los recipientes plásticos son los mejores para almacenar la leche materna. Para congelar, se deben usar pequeños recipientes (de 2 ó 3 onzas) con el fin de evitar la pérdida de porciones no usadas al final del día. La leche refrigerada y congelada debe calentarse bajo el chorro del agua caliente del grifo. Nunca se debe poner la leche materna en el horno microondas, porque el calor excesivo destruye nutrientes valiosos y las "gotas calientes" pueden quemar al bebé.
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