Las comidas rápidas están siempre listas, tienen precios razonables y son alternativas fáciles y disponibles para cocinar en casa; aunque convenientes y económicas para un estilo de vida agitado, las comidas rápidas son típicamente altas en calorías, grasas, grasas saturadas, azúcar y sal.
Las cadenas y restaurantes de comidas rápidas han respondido al incremento de la conciencia del público acerca de la nutrición y han intentado ayudar a las personas que se preocupan por la salud. Por ejemplo, ahora sus menús incluyen los ingredientes y la información nutricional. A pesar de estos cambios, para mantener una dieta saludable, es necesario seleccionar las comidas rápidas cuidadosamente.
En la actualidad, la mayoría de las personas tiene menos tiempo del que tenían sus abuelos para seleccionar, preparar y comer sus alimentos; así que las comidas rápidas son muy atractivas porque son fáciles de conseguir y a buen precio.