Es una cirugía para corregir un defecto de nacimiento en los varones en los cuales la uretra no tiene su salida debidamente ubicada en la punta del pene.
Ver también: hipospadias
Esta cirugía se hace mientras el niño está bajo el efecto de anestesia general (dormido y sin sentir dolor). El tipo de reparación depende de la gravedad del defecto. Los defectos leves se pueden reparar en un solo procedimiento, mientras que los casos graves pueden requerir dos o más procedimientos.
Se puede usar un segmento pequeño de prepucio o de tejido de otro sitio para crear un conducto que alcance la longitud de la uretra, el conducto que libera la orina del cuerpo. El hecho de extender su longitud permite colocar una abertura uretral en la punta del pene.
NO se debe efectuar la circuncisión en el momento de nacer en niños con hipospadias. Esto se hace así para que el prepucio pueda ser utilizado posteriormente para la reparación.
Esta cirugía se lleva a cabo en niños que nacen con hipospadias, uno de los defectos de nacimiento más frecuentes que se observan en los bebés varones. La cirugía generalmente es necesaria para:
La reparación generalmente se lleva a cabo antes de que el niño alcance la edad escolar.
No se requiere reparación quirúrgica si el problema no afecta la micción normal estando de pie, la función sexual normal o el depósito del semen.
La complicación más común es la inflamación del pene, que por lo general desaparece en unos pocos días.
Los riesgos de cualquier anestesia abarcan los siguientes:
Los riesgos de cualquier cirugía abarcan los siguientes:
El paciente generalmente se recupera después de la cirugía y es posible que se requieran varias operaciones.
Inmediatamente después de la cirugía, el pene se fija con cinta al abdomen para que no se mueva. Se pueden suministrar medicamentos para aliviar el dolor. Se estimula al niño para que tome líquidos con el fin de mantener la diuresis, lo cual evita la presión sobre la uretra.
La cirugía generalmente se lleva a cabo en forma ambulatoria. Es posible que el niño requiera la colocación de un catéter urinario durante un tiempo después de la operación.
Después de salir del hospital, el niño debe continuar tomando mucho líquido para orinar con mayor frecuencia y debe evitar la actividad vigorosa hasta que sane por completo.
Borer JG, Retik AB. Hypospadias. In: Wein AJ. Wein: Campbell-Walsh Urology. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007: chap 125.
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