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Desgaste muscular; Desgaste o emaciación; Atrofia de los músculos
Es el desgaste o pérdida del tejido muscular.
Existen dos tipos de atrofia muscular.
La atrofia por desuso ocurre por falta de ejercicio físico. En la mayoría de las personas, la atrofia muscular es causada por no utilizar los músculos lo suficiente. Las personas que tienen trabajos sedentarios, que padecen afecciones que limitan el movimiento o que tienen una disminución en los niveles de actividad pueden perder tono muscular y sufrir atrofia. Este tipo de atrofia se puede contrarrestar con el ejercicio vigoroso o una mejor nutrición.
Las personas que están postradas en una cama pueden experimentar un desgaste muscular significativo. Los astronautas, que están lejos de la gravedad de la tierra, pueden desarrollar una disminución del tono muscular y descalcificación ósea tan sólo pocos días después de la ingravidez.
El tipo más grave de atrofia muscular es la neurógena, que ocurre cuando hay una lesión o enfermedad de un nervio que conecta al músculo. Este tipo de atrofia muscular tiende a ocurrir más repentinamente que la atrofia por desuso.
Ejemplos de enfermedades que afectan los nervios que controlan los músculos:
Aunque las personas se pueden adaptar a cierto grado de atrofia muscular, incluso la atrofia muscular menor generalmente ocasiona algo de pérdida de movilidad o de fuerza.
Algo de atrofia muscular se presenta normalmente con el envejecimiento. Otras causas pueden abarcar:
Se recomienda un programa de ejercicios (bajo la orientación de un terapeuta o un médico) para ayudar a tratar la atrofia muscular. Esto puede incluir ejercicios en el agua para reducir la carga de trabajo del músculo y otros tipos de rehabilitación.
Las personas que no pueden mover de forma activa una o más articulaciones pueden hacer ejercicios usando dispositivos ortopédicos o férulas (tablillas).
Solicite una cita con el médico si presenta una pérdida muscular prolongada e inexplicable. Con frecuencia, esto se puede ver cuando uno compara una mano, un brazo o una pierna con la otra.
El médico llevará a cabo un examen físico y hará preguntas acerca de la historia clínica y los síntomas, como:
El médico examinará los brazos y las piernas y medirá el tamaño de los músculos para tratar de determinar qué nervio o nervios están afectados.
Algunos de los exámenes que se pueden realizar son:
El tratamiento puede incluir terapia con ultrasonido y, en algunos casos, cirugía para corregir una contractura.
Barohn RJ. Muscle Diseases. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007: chap 447.
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