La pérdida de peso y el movimiento frecuente del cuerpo usualmente pueden ayudar, al igual que mantener abiertas las áreas de piel plegada con toallas secas o airear las áreas húmedas con abanicos. Es igualmente recomendable usar ropas sueltas.
Consulte con el médico si la afección persiste a pesar de un buen tratamiento en el hogar o si se disemina más allá de un pliegue cutáneo.
El médico con frecuencia puede realizar el diagnóstico de intertrigo simplemente mirando la piel.
También se debe realizar un raspado de piel y un examen de hidróxido de potasio para descartar la posibilidad de una infección micótica.
Se puede utilizar igualmente un examen con lámpara de Wood para descartar una infección bacteriana denominada eritrasma.
Casi nunca se necesita de una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico.
Las opciones de tratamiento para el intertrigo incluyen una crema esteroide de dosis baja, un agente desecante, como los baños con Domeboro, o una crema antibiótica o antimicótica aplicada a la piel.