Pruebas para VIH
Es una serie de pruebas sanguíneas utilizadas para diagnosticar la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de tipo crónica.
La sangre se extrae de manera típica de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo. Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
No se necesita ninguna preparación. La prueba para VIH requiere una autorización por escrito en la mayoría de los estados de los Estados Unidos.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado, mientras que otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Posteriormente, puede haber algo de sensación pulsátil.
La prueba para la infección por VIH se realiza por muchas razones, incluyendo:
Un resultado negativo es normal. Sin embargo, la infección temprana por VIH (llamada infección aguda o infección primaria por VIH) a menudo produce un resultado negativo.
Un resultado positivo en la prueba ELISA no significa necesariamente que la persona tenga la infección por VIH. Hay ciertas afecciones que pueden llevar a que se presente un resultado falso positivo, como la enfermedad de Lyme, la sífilis y el lupus.
Una prueba ELISA positiva siempre va seguida de una inmunotransferencia (Western blot ), que generalmente puede confirmar una infección por VIH.
Las pruebas negativas no descartan la infección por VIH. Existe un período de tiempo, llamado "período de ventana inmunológica", entre la infección por VIH y la aparición de anticuerpos anti-VIH mensurables.
Si una persona pudiera tener la infección aguda o la infección primaria por VIH y está en el "período de ventana inmunológica", un ELISA y una inmunotransferencia negativos no descartarán dicha infección. Es necesario realizar más pruebas para VIH.
Las venas y arterias varían de tamaño de un paciente otro y de un lado del cuerpo a otro, razón por la cual obtener una muestra de sangre de algunas personas puede resultar más difícil que de otras.
Otros riesgos asociados con la extracción de sangre son leves, pero pueden ser:
Las personas que están en grupos de alto riesgo (hombres homosexuales, usuarios de drogas inyectables, trabajadoras sexuales) deben someterse a pruebas regulares para VIH.
Si el médico sospecha de infección por VIH temprana (aguda o primaria), se necesitarán otras pruebas (como carga viral para VIH) para confirmar este diagnóstico, debido a que el ELISA/inmunotransferencia para VIH a menudo serán negativos durante este período de ventana inmunológica.
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