Es un examen que verifica qué tan bien las plaquetas, una parte de la sangre, se aglutinan o amontonan y causan la coagulación sanguínea.
La sangre se extrae típicamente de una vena, por lo general de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un desinfectante (antiséptico). El médico envuelve una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo pegado a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
El especialista del laboratorio observará la forma como las plaquetas se esparcen en la parte líquida de la sangre (plasma) y si forman o no aglomeraciones después de que se les agregan ciertos químicos o drogas. Cuando las plaquetas se aglutinan o aglomeran, la muestra de sangre es más clara. Una máquina mide los cambios en la turbiedad e imprime un registro de los resultados.
Muchos medicamentos pueden afectar los resultados del examen. Coméntele al médico acerca de cualquier medicamento, incluyendo fármacos de venta libre, que haya tomado en las dos últimas semanas anteriores al examen.
Los medicamentos que pueden alterar los resultados del examen abarcan:
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado; otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Posteriormente, puede haber algo de sensación pulsátil.
El médico puede ordenar este examen si usted tiene signos de un trastorno hemorrágico o un bajo conteo de plaquetas o si un miembro de la familia tiene un trastorno de sangrado conocido debido a disfunción plaquetaria.
El examen puede ayudar a diagnosticar problemas con la función plaquetaria y determinar si el problema se debe a los genes, a otros trastornos o incluso a un efecto secundario de medicamentos.
Ver también: conteo de plaquetas
McMillan R. Hemorrhagic disorders: Abnormalities of platelet and vascular function. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 179.
Schafer A. Hemorrhagic disorders: Approach to the patient with bleeding and thrombosis. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 178.