Cultivo de sangre
Es un examen de laboratorio para verificar si hay bacterias u otros microorganismos en una muestra de sangre. La mayoría de los cultivos verifican si hay bacterias.
Un cultivo se puede llevar a cabo empleando una muestra de sangre, tejido, materia fecal, orina u otro líquido del cuerpo. Ver también:
Se necesita una muestra de sangre. Clásicamente, la sangre se extrae de una vena, por lo general de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
Es muy importante que la muestra de sangre no se contamine. Dicha muestra se envía a un laboratorio donde se coloca en un plato especial y se vigila para ver si hay proliferación de microorganismos. Esto se denomina cultivo. La mayoría de los cultivos se hacen para bacterias. Si hay proliferación de estos microorganismos, se harán exámenes adicionales para identificar el tipo específico.
También se puede realizar una tinción de Gram, un método para identificar microorganismos utilizando una serie especial de tintes (colores). Por ejemplo, ver: tinción de Gram de una lesión de piel.
No se necesita preparación especial para un hemocultivo. Para obtener información sobre la preparación para tomar una muestra de sangre, ver el artículo: venopunción.
No se presenta dolor asociado con un hemocultivo. Para obtener información sobre lo que se siente al dar una muestra de sangre, ver el artículo: venopunción.
El médico puede ordenar este examen si la persona tiene síntomas de una infección en la sangre, como bacteriemia o septicemia.
El hemocultivo ayudará a identificar el tipo de bacteria causante de la infección, lo cual ayuda al médico a determinar el mejor tratamiento para la persona.