Rastreo de la vesícula biliar; Gammagrafía biliar; Radionúclidos en la vesícula biliar; colecintigrafía
Es un examen que utiliza material radiactivo para evaluar el funcionamiento de la vesícula biliar o para buscar signos de una infección u obstrucción de las vías biliares.
El médico inyectará un químico radiactivo, llamado marcador emisor de rayos gamma, en una vena. Este material se acumula principalmente en el hígado y posteriormente fluye con la bilis a la vesícula biliar.
Usted se acuesta en una mesa boca arriba debajo del escáner llamado gammacámara. El escáner detecta los rayos emitidos por el marcador y una computadora muestra las imágenes de dónde se encuentra el marcador en los órganos.
Las imágenes se tomarán cada 5 a 10 minutos durante la primera media hora y cada 15 minutos durante los siguientes 90 minutos, de ser necesario. El examen completo tarda aproximadamente de 1 a 2 horas.
Si, después de cierto tiempo, no se puede observar la vesícula biliar, el médico puede administrar una pequeña inyección de morfina, la cual puede ayudar a movilizar el radionúclido hasta la vesícula. La morfina puede hacer que usted se sienta cansado después del examen.
A usted se le pedirá no comer ni beber nada durante 4 horas o más antes del examen y debe firmar una autorización.
Cuando se inyecta el marcador en la vena, se siente un pinchazo fuerte con la aguja. Después de la inyección, se puede presentar dolor en el sitio de la punción, pero normalmente no se siente ningún tipo de dolor durante el procedimiento.
Este examen es muy bueno para detectar infección aguda de la vesícula biliar u obstrucción de una vía biliar. También sirve para determinar si existe rechazo a un trasplante de hígado.
Existe un riesgo leve para las mujeres embarazadas o lactantes debido a que el feto o el bebé tiene una mayor sensibilidad a los químicos radiactivos, razón por la cual el examen debe aplazarse, a menos que sea estrictamente necesario.
La cantidad de radiación es pequeña (menor a la de las radiografías convencionales) y virtualmente desaparece del cuerpo en 1 ó 2 días. Con un mayor número de exámenes, hay algo de riesgo de radiación.
Debido a que este examen generalmente no se efectúa a menos que se presente dolor agudo o se presuma la existencia de una enfermedad de la vesícula biliar o de cálculos biliares, muchos pacientes necesitan atención especial después de conocerse los resultados del examen. Algunas veces, este examen se combina con otro estudio imagenológico, como una tomografía computarizada o una ecografía. Si es necesario, se puede preparar al paciente para una cirugía después del examen de vesícula biliar.